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Luis Majul: «¿Por qué quieren esmerilar a Horacio Rodríguez Larreta?»


Luis Majul: «¿Por qué quieren esmerilar a Horacio Rodríguez Larreta?» – LA NACION

  • Cristina Fernández, Máximo Kirchner y Axel Kicillof quieren esmerilar a Horacio Rodríguez Larreta cuanto antes. El presidente Alberto Fernández nunca estuvo demasiado decidido, pero las últimas encuestas lo terminaron de convencer.
  • Las últimas encuestas no solo dicen que la imagen positiva del jefe de gobierno de la Ciudad tiene una amplia diferencia sobre su imagen negativa. Eso se llama diferencial. Rodríguez Larreta tiene ahora un diferencial positivo más alto, incluso, que el de Fernández.

  • Pero los números también muestran algo muy preocupante para el oficialismo en general: una tendencia, muy consolidada, de Rodríguez Larreta hacia la suba, al mismo tiempo que la imagen del Presidente viene cayendo sin prisa, pero sin pausa.
  • Y hay otro dato, menos conocido, que preocupa al oficialismo todavía más. La tendencia de Rodríguez Larreta hacia la suba, que se extiende a casi todo el país, se viene dando, de manera ininterrumpida, desde que ganó las elecciones de la Ciudad con un récord adicional: fue la primera vez en la historia que se logró en primera vuelta, con casi el 56 por ciento de los votos, y con casi 20 por ciento de ventaja.

  • El pensamiento de los dirigentes más radicalizados del Frente de Todos puede ser demasiado lineal, pero no parece equivocado. Uno de los cristinistas más memoriosos recordó: «A ver si nos pasa con Larreta lo que nos pasó con Macri en 2012 o 2013, cuando nadie lo venía venir y en diciembre de 2015 nos ganó la elección nacional en casi todo el país».
  • Hace un tiempo, cuando Horacio y Alberto empezaron a aparecer juntos, en los anuncios de las nuevas fases de la cuarentena, algunos analistas se apuraron a decir que tenían más coincidencias entre ellos de las que podían tener el primero con Mauricio Macri y el segundo con Cristina.

  • Son los mismos analistas superficiales que insisten con la idea de que el expresidente de Juntos por el Cambio y la vicepresidenta son casi iguales. O las dos caras de una misma moneda. O se retroalimentan. Vamos por partes. Rodríguez Larreta, en la gestión, es la contracara perfecta del presidente Fernández. Metódico, memorioso, obsesivo del detalle, no llega tarde a ningún lado. Y muestra empatía por el tiempo del otro.
  • El Presidente, más que un gestor, es un moderador cuya energía está más puesta en evitar que Cristina Fernández se enoje, que en el plan económico que ya debería haber presentado. Igual que Néstor Kirchner, confía más en él mismo que en los equipos. Su tendencia natural a llegar tarde a todos lados se viene acentuando desde diciembre de 2019.
  • Es verdad es que Rodríguez Larreta prefiere no pelearse con nadie. Más allá de que se trata de una característica personal, es parte de su construcción política. Hay quienes confunden su vocación de eludir la pelea con cierta debilidad de carácter. Es un error, desde hace un par de meses viene resistiendo el tironeo del núcleo duro de Juntos por el Cambio para responder a las críticas.

  • Son dirigentes que le piden que no se pegue tanto a Alberto Fernández y salga a defender a Macri. Pero su respuesta es siempre la misma. No va a generar conflictos con el Presidente en el medio de la pandemia. Tampoco con el gobernador Axel Kicillof. «Se van a quedar gritando solos», me dijo alguien que conoce bien a Horacio.
  • Tampoco va a salir, de manera individual, a defender a Macri de los ataques de Cristina, Máximo y otros. «Solo lo hará si se trata de una decisión de Juntos por el Cambio. Y pondrá su firma al pie», nos anticipan.
  • Horas después de su victoria en la Ciudad, el jefe de gobierno habló con un grupo de periodistas y les mostró su hoja de ruta. Explicó que se concentraría en la gestión y al mismo tiempo se ocuparía de evitar cualquier fuga para mantener la base del 41 por ciento que, a nivel nacional, había votado a Juntos por el Cambio.
  • Aclaró que no reclamaría la jefatura del partido y en simultáneo trabajaría para incorporar a los sectores que habían votado a Roberto Lavagna o José Luis Espert, porque así, en un mundo ideal, se acercarían a la mitad del padrón.
  • Rodríguez Larreta no lo dijo, pero va de suyo que con Macri tienen un acuerdo no escrito. Un compromiso que al final de la película ambos se habrían comprometido a cumplir.
  • Sería así: irá por la presidencia el que mejor esté en las encuestas, y ninguno de los dos va a sacar los pies del plato. Algo parecido es lo que vienen conversando con la exgobernadora María Eugenia Vidal.
  • Vidal no va volver a dar ningún reportaje hasta que el Covid-19 vaya saliendo de la agenda. Y tanto el silencio público de Macri como el de Vidal son parte de una estrategia consensuada para mantener unida a la oposición, y exponer al oficialismo a sus propias fallas de gestión y sus peleas internas.

  • «Cristina, Máximo y Kicillof quisieron subir mil veces a Mauricio y María Eugenia al ring. La maniobra se les cayó porque ninguno de los dirigentes nacionales y con peso salió a responderles. Ahora vienen por Horacio, pero tampoco nos toma por sorpresa. No les vamos a dar el gusto de devolverle piña por piña», me dijo uno de esos dirigentes nacionales.
  • Macri tampoco es igual a Cristina Fernández, aunque le llovieron decenas de denuncias penales, no hay ninguna todavía que implique un procesamiento seguro. Y aunque en el fondo al expresidente le gustaría ir por la revancha en 2023, trabaja, junto a Larreta, Vidal, Mario Negri, Alfredo Cornejo y Martín Lousteau, para ganar las legislativas del año que viene.
  • En cambio, Cristina sigue trabajando contra reloj para lograr su impunidad. Todo lo demás, lo pone en último plano. El problema es que, cada vez que avanza, la percepción general es que, al mismo tiempo, atrasa el país.
  • Y, a la inversa, cada vez que no se sale con la suya, la percepción general es que la Argentina, incluido el Presidente y el Gobierno, dan un paso adelante.

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