Polìtica

Coronavirus en la Argentina: pases de facturas en la Casa Rosada por el cortocircuito con los gobernadores



Los reproches apuntaron en más de una dirección y señalaron errores políticos, de gestión y coordinación Crédito: Presidencia

El

cortocircuito entre el Presidente y los gobernadores por la autorización de las salidas de esparcimiento

en el marco de la

cuarentena por el coronavirus

siguió teniendo réplicas, 48 horas después de los anuncios. No solo motivó una

autocrítica de Alberto Fernández

sobre la forma en que se comunicó la medida. Generó

también un pase de facturas interno en la Casa Rosada

por la génesis de la idea y las fallas en la coordinación con los mandatarios provinciales.

Las primeras tensiones aparecieron el sábado a la noche, justo después de los anuncios. Varios de los funcionarios que trabajan cerca del Presidente recibieron

una seguidilla de llamadas de gobernadores

para reclamar precisiones sobre

una medida que los tomó por sorpresa,

pese a que habían mantenido una larga teleconferencia con Fernández el viernes. Solo el domingo, ante la reacción adversa de los mandatarios, el Gobierno aclaró que los permisos dependían de las provincias.

»

Hago un mea culpa yo.

Yo entiendo que en ciertos lugares van a autorizarlo y en otros no. El decreto plantea que cada gobernador o cada intendente deberá fijar el modo en que este derecho se ejerce. Debí haber aclarado que los gobernadores tenían la capacidad de administrar las salidas, se me pasó», declaró Fernández hoy a la mañana, en Radio Con Vos.

Pero, lejos de retroceder, defendió la medida.

«También hay que preservar la salud psicológica. Presten atención porque no podemos tener a la gente en un encierro eterno»,

dijo, y advirtió que había recibido de parte de los gobernadores «pedidos mucho más riesgosos que salir a caminar una hora».

Varios funcionarios de la Casa Rosada leyeron en esa última frase

cierto malestar del Presidente con los gobernadores.

En particular con

Axel Kicillof

(provincia de Buenos Aires),

Omar Perotti

(Santa Fe),

Juan Schiaretti

(Córdoba) y

Horacio Rodríguez Larreta

(Capital), que el domingo publicaron

un inusual comunicado conjunto

para advertir que «en aquellos grandes aglomerados urbanos con circulación viral» no se habilitarían las salidas. «No hay conflicto», dijo por radio el Presidente.

«La diversidad de los que firmaron neutraliza cualquier lectura conspirativa. Fue una forma de cuidarse ante su propio electorado», los justificaron cerca de Fernández.

Error de comunicación, error político

En el círculo más cercano al Presidente insisten en que solo hubo

un error en la comunicación

y que la medida no se transmitió como una decisión tomada en la teleconferencia del viernes porque terminó de macerarse el sábado, horas antes de los anuncios. Sostienen que Fernández tomó la idea como propia después de mantener, el jueves, una reunión con directivos de Unicef que le plantearon la necesidad de habilitar las salidas para los menores.

No es la única versión que circula en el Gobierno. En al menos dos despachos de la Casa Rosada atribuyen la responsabilidad por el anuncio al jefe de Gabinete,

Santiago Cafiero,

uno de los funcionarios preferidos de Fernández. Señalan que él, como encargado de recibir y gestionar los pedidos de apertura de actividades que hicieron los gobernadores, le transmitió al Presidente que había una demanda de mayor apertura, una idea que finalmente no resultó cierta.


Aunque el Presidente hizo una autocrítica en público, persistiría el malestar con los gobernadores Kicillof, Schiaretti, Perotti y Rodríguez Larreta
Aunque el Presidente hizo una autocrítica en público, persistiría el malestar con los gobernadores Kicillof, Schiaretti, Perotti y Rodríguez Larreta Crédito: Rodrigo Néspolo

«Lo de las salidas no fue un error de comunicación, fue

una mala idea de un ministro.

Lo último que podemos hacer es diferenciarnos de los gobernadores, porque el mayor poder de Alberto es tenerlos a todos alineados», dijeron en el entorno de un ministro. Esa misma fuente sostuvo que el Presidente no aclaró que la autorización final dependía de las provincias simplemente porque esa no era la idea original. «Alberto estaba caliente porque le decían que se había enamorado de la cuarentena. El decreto se corrigió después», dijo.

En otro despacho consideraron que

faltó trabajo político para sondear a los gobernadores

y anticipar su reacción antes de los anuncios. «El diálogo político se queda en lo protocolar. En las teleconferencias los gobernadores no le dicen al Presidente todo lo que piensan. Santiago [Cafiero] es un jefe de Gabinete administrativo. Tenemos que tener otras instancias de diálogo político para que no nos vuelva a pasar lo que nos pasó».

En la Jefatura de Gabinete le restaron importancia a la discusión y destacaron que, pese a la reacción inicial, en las últimas horas varios gobernadores autorizaron las salidas de esparcimiento en todas o en algunas ciudades de sus provincias. «Ser blanco de las críticas es parte del trabajo de ser jefe de Gabinete», dijeron, y advirtieron que Cafiero no es un intermediario en la relación del Presidente con los gobernadores ni tampoco el único que estaba en condiciones de hacer un sondeo previo.

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