Polìtica

Alberto Fernández y Cristina Kirchner arrancaron la campaña, en medio de la pandemia


Alberto Fernández y Cristina Kirchner arrancaron la campaña, en medio de la pandemia – LA NACION

El editorial de Luis Majul, por LN+

30:35

  • Nadie puede negar que

    Alberto Fernández y Cristina Kirchner son muy astutos

    haciendo política. De hecho, con sus enjuagues, sumados a la disparada del dólar durante el ultimo año y medio del gobierno de Macri, terminaron ganando la elección.

  • Hoy hace un año exacto que Cristina lo ungió. Y ahora ambos manejan el Gobierno casi con la suma de todo el poder del Estado. ¿Pero a qué están jugando ahora el Presidente y la Vicepresidenta?¿Debemos comprar lo que nos venden y creer que cada uno tiene proyectos diferentes?¿O están jugando juntos «simultáneas» en varios «tableros» al mismo tiempo, mientras todos nosotros seguimos distraídos y

    preocupados con el Covid-19?

  • En las últimas horas, por ejemplo, activaron un plan audaz y peligroso: más allá de lo que dicen,

    preparan el terreno para responsabilizar a Horacio Rodríguez Larreta, por si los contagios y las muertes por Covid-19 llegan a explotar en el conurbano y el resto del país.

  • Por otra parte, el pacto no escrito que sellaron hace un año ya está muy claro. Ella lo hizo presidente. Él hará todo lo posible para pulverizar las causas judiciales que la atormentan y lograr su impunidad. Lo están haciendo tan bien, que ni siquiera necesitan dar explicaciones.
  • Esta semana, por ejemplo, el hombre de Cristina en la OA, Felix Crous, anunció que su oficina dejará de ser querellante en la causa unificada de corrupción que a la vice más le preocupa: los sauces y Hotesur. ¿Y que mandaron a decir los voceros del Presidente? Que Crous se cortó solo. Un calco de la jugada que hace unos días impulsó el secretario de Derechos Humanos, Horacio Pietragalla.
  • ¿Y por qué al Jefe de Estado no parece preocuparle ser desaurotizado? Porque su colchón de adhesión y popularidad, superior al 60 por ciento, por ahora, se lo permitiría.¿Y por qué cristina no se sentiría incómoda con la idea de que el Presidente no aparezca al frente de su embestida contra la Justicia para garantizar su impunidad? Porque la aparente falta de compromiso con la hipótesis de persecución no impide que el embate, muy planificado, por ambos, siga su curso. Pero cada uno en un tablero distinto.
  • De hecho, hace pocas horas Alberto ya le hizo a Cristina dos enormes guiños, a favor de su pretensión. Uno: el anuncio de que mandará al Congreso la reforma judicial. Y dos: el acuerdo para analizar una ampliación de la Corte Suprema de Justicia. Es decir: el ingreso de jueces cristinistas que la puedan favorecer cuando sus causas lleguen a la máxima instancia.
  • ¿No teme Alberto pasar a la historia como el presidente que garantizó la impunidad de la corrupción K? Parece que no por ahora. ¿No le importa que La Cámpora se quede con las áreas del gobierno desde donde se pueden apretar a jueces y acumular dinero para la campaña electoral del año que viene? Parece que no por ahora. ¿No es un error garrafal desalentar a su tropa para el armado del albertismo, cuando falta menos de un año para el inicio de la precampaña? Muchos de sus amigos creen que sí. Que con el cristinismo y los chicos grandes de La Cámpora no se puede ser concesivo. Que una vez que se metieron en tu casa se quedan con la comida y con todo lo que hay adentro, incluidos los objetos de valor.
  • ¿Y si el pacto original entre Cristina y Alberto hubiera incluido, además, el derecho de ella a ungir como candidatos a Máximo Kirchner o Axel Kicillof para la fórmula presidencial de 2023? Cerca del Presidente siguen sosteniendo que contra las ambiciones de Cristina solo se puede competir con «gestión» y «manejo de la agenda pública». Están confiados en las encuestas. ¿Serán conscientes que la mayoría de los argentinos apoyan a Fernández porque tienen miedo?
  • Los amigos de Alberto también esperan que se anote otro triunfo singular con un resultado eventualmente exitoso en la negociación por la deuda con los acreedores privados externos. Cerca del presidente dicen que no quieren ir al default. Tampoco tienen demasiado apuro por acordar. Afirman que el acuerdo no se dará el próximo viernes 22 de mayo. Que es posible que no suceda ni siquiera dentro de un mes. Que lo más probable es que las negociaciones se prolonguen incluso un poco más, hasta alcanzar un entendimiento que sea beneficioso para todos.
  • Nadie dentro del gobierno va a presentarlo así, pero la verdad es que mientras dure la pandemia y la negociación por la deuda, la centralidad de Alberto Fernández está garantizada. No quieren hablar del precio del dólar blue, que esta semana llegó a 140 pesos.
  • Tampoco quieren saber nada con los demás datos duros de la económia, como la posibilidad de cierre de miles de pymes, el crecimiento de la pobreza, la desocupación y también el hambre, un asunto del que se jactaban de ser los mejores especialistas para mitigarlo.

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