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Coronavirus: EE.UU. crea un ejército de «rastreadores» para frenar la pandemia


Una reunión de «rastreadores» en Paterson, Nueva Jersey Crédito: The New York Times

WASHINGTON.- La ofensiva para contener un brote virulento se reduce a tres tareas: testear, rastrear y aislar. Hasta tanto haya un tratamiento efectivo o una vacuna contra el nuevo


coronavirus

, el único método con el que cuentan los países para doblegar la pandemia es identificar rápidamente a quienes se contagien, ubicar a todas las personas con las que hayan tenido contacto, y aislarlos.

Para esa tarea, Estados Unidos comenzó a reunir a un ejército de «rastreadores».

Sin una estrategia nacional de la Casa Blanca -un rasgo distintivo de la respuesta de la primera potencia global a la pandemia-,

la gran mayoría de los estados del país han puesto en marcha sus propios planes para reclutar a decenas de miles de «rastreadores»

, que se sumarán a la primera línea de defensa contra el coronavirus. Pueden ser trabajadores de salud, funcionarios, o incluso desocupados en busca de un empleo o voluntarios dispuestos a realizar una tarea parecida a la de un detective o investigador.

«Vos, también, podés ser un rastreador. Es un gran segundo trabajo», arengó esta semana Andrew Cuomo, el gobernador de Nueva York

, principal epicentro de la pandemia en el país, al hablar de su plan.

Cuomo había anticipado a fines de abril que ensamblaría

un «ejército» de unas 17.000 personas para contener la epidemia

, y prevenir un nuevo brote virulento, el principal temor en la mente de todos los epidemiólogos del país. Esta semana, Cuomo puso en marcha el programa, y anunció a los neoyorquinos que podrían recibir una llamada, identificada como «NYS Contact Tracing», las siglas del estado de


Nueva York

y la alerta «Rastreo de Contacto».


Los materiales que usan los
Los materiales que usan los «rastreadores» para frenar la pandemia Crédito: The New York Times

«Tienen que aceptar esa llamada. No es una farsa, no es una estafa, no es un fraude. Es por su salud, y la de su familia», remarcó Cuomo.

El trabajo, a primera vista, es sencillo: cuando alguien se somete a un test, y da positivo, el «rastreador» tiene luego la tarea de localizar a las personas con quienes tuvo contacto y pudieron haber contraído el virus para aislarlas, y evitar una propagación mayor. La tarea puede realizarse por teléfono.

Es un esfuerzo minucioso y crucial para impedir que haya un nuevo brote que fuerce al país a encerrarse de nuevo.

La mayoría de los países usa una combinación de aplicaciones de teléfonos celulares y «rastreadores» para ubicar a todos los posibles contagiados.

Un sondeo de la radio pública nacional, NPR, reveló que 44 estados y el Distrito de Columbia ya han reclutado más de 66.000 «rastreadores» a principios de mayo. El esfuerzo se ampliará.

En Estados Unidos, epidemiólogos y expertos en salud pública estiman que el país necesita al menos 100.000 rastreadores -o 30 por cada 100.000 habitantes-, aunque los cálculos más altos llevan la cifra hasta al menos 300.000.

Un estudio de la Universidad Johns Hopkins estimó que, para rastrear todos los contactos, aislar de manera segura a los enfermos y poner en cuarentena a los expuestos,

la «fuerza laboral de salud pública necesita agregar aproximadamente 100,000 rastreadores», pagados o voluntarios

. La universidad creó un curso online disponible para todo el mundo para aprender el oficio. «Este curso entrenará a un ejército de rastreadores. Vos podés tomarlo también», fue el título con el que lo presentó el Washington Post.

¿Cuál es el principal riesgo si el país no logra reunir ese ejército? Más muertes, y una economía más deprimida.

«Si no mejoramos los test, el rastreo de contactos y el distanciamiento social, ¿aumentarán necesariamente las muertes por coronavirus?», le preguntó la senadora Elizabeth Warren al doctor

Anthony Fauci

,

el principal experto en enfermedades infecciosas de la Casa Blanca

, en una audiencia virutal reciente del Senado.

«Por supuesto», respondió Fauci. «Si no se responde adecuadamente, tendremos la consecuencia nociva de más infecciones y más muertes [.] Si no respondemos de manera adecuada cuando llegue el otoño [boreal], dado que es indudable que habrá infecciones en la comunidad, corremos el riesgo de tener un resurgimiento. Espero que en ese momento en otoño tenemos más que suficiente para responder adecuadamente, pero si no lo hacemos, habrá problemas», continuó.

La tecnología puede facilitar la cruzada, pero su uso genera resistencia porque existe un conflicto con la privacidad.

Varios países han implementado el uso de aplicaciones para determinar rápidamente con quienes ha interactuado una persona contagiada. Pero esas aplicaciones toman información sobre las personas, como, por ejemplo, dónde estuvieron, o cerca de quiénes.

Una encuesta reciente de Axios reveló que casi la mitad de los norteamericanos reniega de la idea de entregar los datos de ubicación de su teléfono si dan positivo a un test, y una amplia mayoría rechazaba el plan de utilizar una aplicación desarrollada por algún gigante tecnológico o el gobierno federal. Google y Apple anunciaron un plan para permitir el uso de la tecnología Bluetooth para reducir la propagación del virus, manteniendo protecciones a la privacidad de los usuarios.

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