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Chile: las zonas pobres de Santiago, una olla a presión sin válvula de escape en la pandemia


Vista aérea del sector Las Canteras, al norte de Santiago, el 22 de mayo de 2020, durante la pandemia de coronavirus Fuente: AFP

SANTIAGO.-

Falta de trabajo y comida son carencias cíclicas de los barrios pobres

, pero esta vez la

pandemia

les arrebató las calles donde se gana el pan. En La Pintana, zona obrera en

Santiago de Chile

, los vecinos se ayudan pero la reacción tardía del Estado alimenta una olla a presión.

El coronavirus colmó los hospitales de la capital chilena desde la semana pasada

y ya son

más de 77.000 contagiados y 806 los muertos en el país

, la mayoría en el área metropolitana, donde viven siete de los casi 18 millones de habitantes.

El sur de la ciudad, con barrios vulnerables como

La Pintana, se convirtió en blanco de la pandemia

. «Si no salimos, ¿cómo nos ganamos la plata?», afirma Sergio Aravena, conductor de un taxi.

En los 32 kilómetros cuadrados de extensión de La Pintana, con poco más de 177.000 habitantes, se reclama por el «hambre».

En la segunda semana de cuarentena en Santiago, cientos de personas, entre ellas mujeres con niños,

protestan con rabia por la falta de ayuda

: «Tenemos más hambre que el Chavo»; «Ayuda para nosotros, no para las empresas», dicen algunas de las pancartas.

Cerca de allí, en la población 6 de Mayo, se organiza una de las

40 «ollas comunes» que se multiplican en la comuna desde que emergió la pandemia

. Es casi mediodía y una decena de voluntarios, todos vecinos, terminan de preparar las cajas en las que reparten un guiso de garbanzos y el pan casero hecho con donaciones de juntas vecinales, parroquias, empresas o de quien quiera dar.


Voluntarios preparan el almuerzo en un comedor popular en el barrio de La Pintana, Santiago, el 25 de mayo de 2020, en medio de la pandemia de coronavirus
Voluntarios preparan el almuerzo en un comedor popular en el barrio de La Pintana, Santiago, el 25 de mayo de 2020, en medio de la pandemia de coronavirus Fuente: AFP

Este tipo de comedor popular tiene historia en Chile, sobre todo en la década de los 80, cuando en plena dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990) el país sufrió una profunda crisis económica.

Al final del régimen militar la pobreza llegaba al 40% y en 2017 se redujo al 8,6%, según datos oficiales

.

«Tengo 55 años, mi familia es de aquí y nunca en mi vida había visto tantas ollas comunes. La semana pasada eran 20 y esta semana son 40», dice a la AFP Claudia Pizarro, la alcadesa de esta comuna, del partido opositor Demócrata Cristiano.

Penando sin esperanza

En las calles hay poca gente, locales cerrados y la gran mayoría lleva mascarilla

.

Muchos saben dónde viven los enfermos y se coordinan para acercarles comida

. Los une el lamento por un virus que hizo más evidente su fragilidad.

«Si no nos apoyamos entre nosotros, aquí no nos ayuda nadie»

, dice Gloria Reyes, una costurera de 62 años, dirigente del comedor de 6 de Mayo, que antes de la pandemia confeccionaba uniformes escolares junto a su hermana.

«Esto paró todo», afirma por su parte Claudia Gutiérrez, de 31, vendedora de ropa usada en la feria.

Entre calles pavimentadas se erigen casas sociales y también viviendas más precarias de madera, donde en 40 metros cuadrados viven familias numerosas. No falta el agua, hay algunas plazas, pero afirman que

lo que tienen es por caridad y no por la ayuda del Estado

.


Un manifestante sostiene un cartel pidiendo cajas de ayuda durante una protesta contra el gobierno del presidente chileno Sebastián Piñera en medio de la pandemia de coronavirus, en Santiago, el 25 de mayo de 2020
Un manifestante sostiene un cartel pidiendo cajas de ayuda durante una protesta contra el gobierno del presidente chileno Sebastián Piñera en medio de la pandemia de coronavirus, en Santiago, el 25 de mayo de 2020 Fuente: AFP

«Si nos es así nadie nos hace caso», se enoja Álvaro, un obrero de la construcción de 37 años, en una barricada en una escena que se repite en otras zonas vulnerables de Santiago.

Con los ojos desorbitados de ira, Evelyn Corvalán, una madre soltera de 35 años, arrastra un neumático para encender otra barricada en el barrio Brisas del Sol, en la vecina comuna de Puente Alto.

«Llevo un mes sin poder salir a trabajar, pero aun así tuve que salir a la casa de mis vecinos para poderles hacer la comida (…), aquí nadie nos ayuda», se queja.


Los manifestantes se enfrentan con la policía antidisturbios durante una protesta contra el gobierno del presidente chileno, Sebastián Piñera, en medio de la pandemia de coronavirus, en Santiago, el 25 de mayo de 2020
Los manifestantes se enfrentan con la policía antidisturbios durante una protesta contra el gobierno del presidente chileno, Sebastián Piñera, en medio de la pandemia de coronavirus, en Santiago, el 25 de mayo de 2020 Fuente: AFP

Covid-19, al segundo plano

La Pintana suma 2118 contagiados desde marzo y «más de 50% de los exámenes PCR que estamos haciendo son positivos»

, indica la alcaldesa dando una tasa muy por encima del entre 12 a 16% de positividad a nivel nacional que arrojan estos test.

Quince personas con Covid-19 fallecieron en la zona

, según la alcaldía.

Al entregar las cajas de comida anunciadas por el presidente Sebastián Piñera, Pizarro relata que vio muchos desempleados. «Sabemos que después de la cesantía comienzan a pasar hambre y todo esto del Covid-19 quizás pase a un segundo o tercer plano», lamentó.

El coronavirus empezó en Chile en marzo en tres de las comunas más ricas del país

. El gobierno decidió una estrategia de cuarentenas selectivas y en ese primer tramo las zonas más pobladas y desfavorecidas de la capital siguieron su ritmo.


Vista aérea del sector Cerro 18, al este de Santiago, el 22 de mayo de 2020, durante la pandemia de coronavirus
Vista aérea del sector Cerro 18, al este de Santiago, el 22 de mayo de 2020, durante la pandemia de coronavirus Fuente: AFP

Pero en abril el contagio pasó a lugares como La Pintana, Puente Alto, Maipú y San Bernardo

, donde una mayoría depende del transporte público y debe salir a la calle a vender o trabajar.

«Si no salgo no como. Mi marido trabaja en la construcción, estamos sin nada», cuenta Claudia Gutiérrez, que con sus tres hijos de 8, 7 y 3 años recogía cinco raciones de comida caliente en la olla común de 6 de Mayo.

Reyes afirma que en su comedor hace una semana servían para 150 personas y ahora casi 300.

Las cajas de la discordia

Piñera anunció que

se repartirán 2,5 millones de cajas alimentos en barrios como estos

, lo cual conlleva una logística enorme. Escoltados por el Ejército,

en La Pintana han repartido 2000 cajas de las 40.000 previstas

, y la gente las recibe agradecida, pero muchos todavía nos las ven llegar.


Los trabajadores municipales preparan la entrega de cajas con alimentos a familias económicamente afectadas durante la cuarentena obligatoria ordenada por el gobierno chileno debido a la pandemia de coronavirus, en Santiago, el 22 de mayo de 2020
Los trabajadores municipales preparan la entrega de cajas con alimentos a familias económicamente afectadas durante la cuarentena obligatoria ordenada por el gobierno chileno debido a la pandemia de coronavirus, en Santiago, el 22 de mayo de 2020 Fuente: AFP

«No nos llega nada de todo lo que anuncian, ni caja ni bono Covid, ya no damos más», lamenta Patricio, vecino de otro sector.

Según este cerrajero de 43 años, en la olla común que organizan cerca de su casa

«han llegado donaciones de narcos del barrio»

. «¿Y si no hay más ayuda, y ellos donan comida, quién se va a oponer?», agregó.

Agencia AFP

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