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Thundercat, magia y virtuosismo al servicio de hits instantáneos


Thundercat, magia y virtuosismo al servicio de hits instantáneos

Grabaciones

Nuestra opinión:

muy buena

Thundercat es lo que es. Un bajista y compositor capaz de discurrir en improvisaciones jazzeras de alto virtuosismo pero escasa duración y también de acuñar hits bailables de puro corte funk. Así lo demostró en

Drunk

, su disco de 2017 que lo posicionó de manera definitiva como uno de los exponentes más originales y expansivos de la música afroamericana de los Estados Unidos. Sin presiones por mantener ese status ni ofrecer concesiones de ningún tipo, en

It Is What It Is

, su reciente trabajo de estudio, el músico nacido como Stephen Lee Bruner reincide en su fórmula de melodías y grooves de formas libres, que pueden tener forma de canción o disolverse sin más como si abandonara las composiciones una vez presentada la idea.

Pero así como en

Drunk

su odisea se extendía en 23 canciones y un total de 51 minutos, aquí el viaje se acorta a 15 y 37 respectivamente. La versatilidad y las libertades, no obstante, se mantienen. Por el lado de los probables hits, como lo fuera «Them Changes» en su momento- esta vez se perfila «Black Qualls». Aquí, la fórmula de múltiples voces (el propio Thundercat, Childish Gambino, Steve Lacy y Steve Arrington) sobre una base que destila swing funciona como una actualización digital de aquello que Parliament y Funkadelic patentaron a mediado de los 70: un funk para ir al espacio. Dos temas después, en «How Sway», el golpe de timón pone al bajista y los suyos a discurrir en una pieza con mucho de improvisación y velocidad. La referencia ahora parecen ser Return To Forever, Weather Report y Headhunters. Apenas poco más de un minuto de extensión. Una viñeta de jazz rock.


Fuente: LA NACION

Con varias ayuditas de sus amigos (el saxofonista Kamasi Washington, el productor Flying Lotus, los BadBadNotGood), Thundercat hace de

It Is What It Is

su propio caleidoscopio de música negra. El sonido diáfano, que hasta por momentos recuerda a Invisible, funciona como el eje unificador de un disco que juega a no ofrecer certezas entre tema y tema. Y si la catalización del jazz, el funk, el R&B y el rap superan el mero ejercicio de estilo es gracias a la frescura y el conocimiento de Bruner, que mamó todos esos géneros desde temprana edad. Es, incluso más que Kamasi, el gran virtuoso de la generación hip hop.

En

It Is What It Is

, Thundercat, de 35 años, no solo dialoga con sus propios gustos musicales sino también con la fragmentación de época. Como un jazzero con déficit atencional, mantiene libertades pero en extensiones breves. Los tracks no se ajustan a formas determinadas y los humores cambian casi constantemente. Bruner parece disponer sus emociones en orden aleatorio y así logra esquivar la solemnidad. Las citas a dibujos animados («Dragonball Durag») y la angustia existencial («Existential Dread») conviven en las letras de la misma manera que los estilos: como un tragicomedia millennial que no tiene por qué ofrecer un final cerrado.

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