Espectáculos

Noelia Marzol: «Estuve tres años sin hablarme con mi papá. Fue terrible»

Sabe que despierta suspiros, pero asegura que se siente más cerca de un ser un «pibito que una bomba sexy». Sin embargo,
Noelia Marzol aparece y todos se dan vuelta para mirarla. Es una de las protagonistas de
Sex, viví tu experiencia que puede verse de jueves a domingos, en el Gorriti Art Center, en pleno corazón de Palermo. Además es jurado de baile en el programa
Todo puede pasar, en las noches de elnueve. Desde muy chica ella supo que quería ser artista y hasta estuvo sin hablarle a su papá durante tres años porque él no lo aprobaba. A pesar de eso, ella estudió, se formó y lo sigue haciendo. «Siento que mi carrera fue muy progresiva y en ningún momento tuve demasiada exposición, ni tampoco pudieron etiquetarme. Quizá con Marley porque trabajamos en programas diarios durante mucho tiempo, hasta hace seis años. Siempre tuve trabajo, no paré nunca», dice Marzol a
LA NACIÓN.

-¿El perfil bajo es una elección que cuesta sostener?

-A mí no. Traté siempre de tener un perfil bajo. Me relajé cuando empezaron a llamarme directamente para trabajar porque la etapa de castings es tediosa. Por ahí tenés veinte castings por semana y haces colas y colas. Una vez que me conocieron y entendieron cómo trabajo, me relajé y fue glorioso, porque hacerte conocer con la gente que te contrata es insoportable.

-Cuando te convocaron para
Sex…, ¿qué pensaste? ¿Tuviste pudor?

-El contrato era por dos meses y nadie sabía qué iba a pasar con esto. Ni nosotros entendíamos qué era. No había guion, ni se sabía cómo iba a funcionar y fue un éxito terrible, se extendió hasta fin de año, nos tomamos vacaciones y volvimos. También íbamos a hacer parte de la temporada en Mar del Plata, cuando Antonio Gasalla se bajó. Estaba cerrado pero al final no se concretó porque nos dijeron de una semana a otra y muchos ya tenían compromisos. Además armar esta obra en otro espacio es complicado porque en Gorriti tenemos la rítmica de cada espacio, cada coreografía, cada escena, la duración de cada cuadro. No tengo tabú en mostrar mi cuerpo, siempre y cuando sea en un contexto y no mostrar por mostrar.


«A todos les recomiendo estudiar porque la formación es fundamental aunque el título no te habilite a nada. Además le agradezco a mi familia que siempre estuvo muy pendiente» Fuente: LA NACION – Crédito: Diego Spivacow / AFV

-Y dos días a la semana corrés de un trabajo a otro, ¿cómo te ordenás?

-Es terrible.
Todo puede pasar va en vivo, así que corro de un lugar a otro porque a la misma hora que termina
Sex, empieza el programa. Por suerte están cerca, a unas cuadras nada más. Arreglé que alguien me pase a buscar y hasta salgo descalza del teatro, a veces, y me cambio en el auto. Es un estrés pero lo disfruto porque me encanta. Nunca tomé esto como un trabajo. Estoy bendecida, no me pesa. En una época, cuando hacia
la serie Millennials para Net TV, dormía cuatro horas por día porque, además, hacía
Minuto para ganar en Telefe y, a la noche, teatro.

Noelia se crió en Villa del Parque y pasó sus veranos y muchos fines de semana en Iriarte, al noroeste de la provincia de Buenos Aires, donde tiene a su familia. «Mi papá también tiene campos y mi círculo íntimo es de allá. Era hiperactiva y mi mamá me mandaba a todas las actividades habidas y por haber. Hice baile, natación, gimnasia rítmica. Estudié en la escuela de Julio Boca y en el IUNA (Instituto Universitario Nacional del Arte) y me faltan tres materias para recibirme de licenciada en composición coreográfica mención comedia musical. Aunque ya debo haber perdido la continuidad. A todos les recomiendo estudiar porque la formación es fundamental aunque el título no te habilite a nada y le agradezco a mi familia que siempre estuvo muy pendiente. Me dijeron que estaba bien si quería hacer una carrera artística, pero tenía que estudiar y lo hice. Por suerte, me pudieron bancar económicamente y eso es importante», detalla.

-¿Es verdad que tu papá se enojó y no se hablaron por un tiempo?

-Sí, fue terrible, estuvimos tres años sin hablarnos. Hasta que me vio en la obra
Bien argentino y se relajó. A los 21 años me mudé sola, justamente porque se hacía difícil la convivencia. Durante esos tres años mi mamá fue la mediadora entre nosotros porque, encima, arranqué haciendo teatro de revistas. Con el tiempo, mi papá logró entenderme y yo a él. Hace diez años la sociedad también era diferente. Él se crió en Iriarte, en una familia conservadora. Fue difícil.

-¿Y quién aflojó primero?

-Yo, me ayudó mucho hacer terapia. Entendí que era más difícil que cambie él a que lo hiciera yo. Un día hablamos y nos entendimos y de hecho cuando empezó a ver mi trabajo, se entusiasmó.
Bien argentino fue un antes y un después porque es una obra de folclore y yo bailaba una zamba, un chamamé, un tango y tenía un cuadro con boleadoras. Para él yo me recibí ahí, pero fueron duros esos años sin hablarnos. Por suerte, mi papá entendió que para mí bailar es una pasión que no puedo ni explicar. No puedo exteriorizar lo que me pasa. Por ejemplo, el día que se estrenó
Sex…, me separé y en la hora y media que dura la función ni me acordé. Cuando terminé, me cayó la ficha. Durante el tiempo que bailo y hago lo que me gusta, todo lo demás me resbala. Para resumir qué siento, es eso.


«El día que se estrenó Sex…, me separé y en la hora y media que dura la función ni me acordé» Fuente: LA NACION – Crédito: Diego Spivacow / AFV

-Te separaste en junio pasado en el debut de
Sex…, y en este mismo espectáculo conociste a tu actual pareja, Ramiro Arias. ¿Cómo fue ese encuentro?

-Me costó porque es más chico: tiene 26 años y yo, 33. Y es futbolista (juega en Almagro). Tenía un concepto muy terrible con respecto a los futbolistas y tuve que modificarlo, pero también me ayudó él.

-Tenías los mismos prejuicios que intentaste explicarle a tu papá…

-Tal cual. Me quedó en los genes eso, pero lo pude modificar a tiempo. Con Ramiro estamos juntos hace cinco meses y convivimos. Me conoció en
Sex... Fue rarísimo todo. La historia es así: yo le gustaba, me conocía de la tele y fue a verme. Los amigos se reían y le decían: «¿Creés que vas a ir a verla, te va a mirar y se va a enamorar de vos?».

-Su determinación lo ayudó porque te conquistó.

-Sí, vino muy concentrado en conquistarme. Fue varias veces a ver la obra y me escribía por Instagram. Físicamente es muy bonito. Lo vi repetidas veces porque fue insistente y me seguía en todos los cuadros de
Sex.

-¿No te dio miedo?

-No. ¡Tiene una cara de bueno! Aparte nunca se zarpó. Un día me quedé hasta las 6 de la mañana por un cumpleaños y él me esperó para hablar y aprovechó muy bien esos diez minutos y me convenció para tener una cita.

-¿Cómo resulta la convivencia?

-Re bien. Al él le gusta cocinar, y a mí no. A mí me gusta ordenar, a él no. Somos el ying y el yang. Por ahora, todo muy bien. Hay algún roce alguna vez pero nada importante. Esta es la primera vez que convivo seriamente porque hubo otras, pero yo era muy chica. Estoy depositando mucha confianza en nosotros y hablamos de formar una familia. Me encantaría ser mamá y lo pienso hace tiempo pero no encuentro el momento, todavía. Siempre tengo un proyecto laboral que me atrae y, obviamente, la prioridad de ser madre tiene que estar ante todo. Cuando encuentre el espacio para poder dedicarme a eso, lo voy a hacer.

-¿Es celoso?

-Para nada. Tuve parejas que me pidieron que no hiciera tal cual cosa. Con Ramiro me pasa todo lo contrario. También es más joven y pienso que tienen la cabeza más abierta. Hago dos
striptease en
Sex: en uno bailo un
ball room muy acrobático y al cuadro siguiente hago otro en un cuarto. Pensé que era tonto que tuviera dos, uno detrás del otro, porque después del primero pierde la gracia. Y Ramiro me sugirió modificar el vestuario, con una remera un poco más transparente, me armó el cuadro de nuevo con un vestuario mucho más sexy y me dijo: «Así la rompés».

-¿Te pesa mucho que sea más joven?

-Me molestó mucho, sí, tuve que romper ese prejuicio también.

Sobre su novio: Estoy depositando mucha confianza en nosotros y hablamos de formar una familia

-Muchos suspiran por vos, ¿te bancás la actitud de bomba sexy?

-Yo no me creo que soy una bomba y, quienes me conocen, saben que tengo más un comportamiento de pibito que de bomba. Me crié con muchos primos varones y jugábamos a los indios, a la guerra de barro, al fútbol, de hecho juego hasta el día de hoy. No me creo una bomba pero me gusta que me lo digan, me halaga y no reniego de eso. Aunque no llevo esa etiqueta. En casa estoy relajada. Me produzco para mi trabajo y me divierte.

-Hace poco contaste que Marley te presentó a un hombre y viviste una experiencia fea. ¿Cómo fue?

-Marley es un gran presentador de candidatos y me ha presentado a varios.
Un día me dijo que tenía a alguien para presentarme y me mostró su foto. No me entusiasmó, pero el chico insistía y acepté. En la charla me decía que tenía caballos de carrera, una casa allá, un auto no se qué y eso no me interesa, la verdad. Y cada tanto me pedía que no le preguntara sobre su trabajo porque no me quería contar. Lo repitió varias veces, así que pensé que quería decírmelo. Cuando le pregunté, se ofendió y me dijo que me había pedido por favor que no le preguntara a qué se dedicaba, que fui una desubicada. Tiempo después, charlando con Marley, me contó que se había enterado que ese pibe estaba preso, porque según parece era narcotraficante.

-¿Usaste alguna vez redes sociales para conocer gente?

-No, pero lo haría, me divertiría aunque tendría cuidado. Todos estamos expuestos a que nos suceda algo, sobre todo con redes sociales.


«Yo no me creo que soy una bomba y, quienes me conocen, saben que tengo más un comportamiento de pibito que de bomba» Fuente: LA NACION – Crédito: Diego Spivacow / AFV

-Hace poco escrachaste a un hombre que te acosaba en las redes.

-Muchos me mandan fotos de sus miembros y me angustia. A este lo escraché porque tuve una charla muy larga, intentando hacerle entender que no está bueno lo que hace, ni para mí ni para nadie y no entraba en razón. Por momentos parecía que me quería pedir perdón, pero después se retractaba y decía que no había sido tan grave. No me espanta, pero no sabe quién está detrás de las redes sociales, puede ser una menor que miente en la edad. Muchas de mis amigas me contaron que también les pasaba a ellas. Hablando con mi mamá, recordé que a los ocho años estaba dando la vuelta manzana en bicicleta con una amiguita y un señor se masturbó. Algunos hombres tienen un problema grave con respecto a sus miembros. Insisto, a todas nos pasó alguna vez. En otra oportunidad estaba entrando a mi departamento y una persona se masturbó detrás del vidrio.

-¿Qué pensás del feminismo?

-Que está extremo, a veces. Trato de ayudar desde mi lugar, por ejemplo exponiendo a este señor. Visualizar lo que pasa, sirve.

Perdí muchos trabajos porque no accedí a tener relaciones sexuales

-¿Sufriste acoso en el ámbito laboral?

-Si, sufrí y perdí muchos trabajos porque no accedí a tener relaciones sexuales. No quiero nombrar a nadie pero las del medio sabemos quiénes son y trabajan hasta el día de hoy además. Son varios. Con esa gente no volvería a trabajar de ninguna manera.

-Trabajaste en teatro con Antonio Gasalla, ¿cómo fue tu experiencia con él? ¿Sufriste maltratos?

-Con Gasalla hice
Más respeto que soy tu madre y tuve una experiencia maravillosa. Primero porque me eligió él para trabajar y antes de eso poca gente sabía que actúo. Hablamos hace unos meses porque quería ver
Bien argentino. Me dijo que me espiaba en la tele y que se reía mucho cuando estoy con Marley. Me llevo bien con Antonio. Es muy exigente con el trabajo y desde ese lugar, estoy de acuerdo. Como profesional, hay cosas que tenés que saber y cumplir. También tiene otras actitudes que están demodé y son un poco machistas, como contestar mal, decir las cosas de mala manera. Tengo una personalidad especial y muchas cosas me resbalan y si él me puteaba, a veces me reía. Cuando tuve un problema, lo hablé y me dijo que Mirta, su personaje, estaba con ese humor ese día y me contestó así. Entonces le dije que Sofi, mi personaje, también estaba de mal humor. Y en otra función, le contesté mal fuera del guion y nunca me dijo nada. Nos llevábamos bien.

Agradecimiento: look de Noelia Marzol, @aloudoficial

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