Espectáculos

Luis Eduardo Aute, un gran conversador


Luis Eduardo Aute, siempre reflexivo e implacable con su mirada del mundo Fuente: AFP

Sí, lo confieso: Luis Eduardo Aute fue uno de los artistas con los que más me ha gustado conversar. Su muerte, ocurrida este sábado, en Madrid, me trajo de algún lugar de la memoria frases o conceptos de tres o cuatro charlas que mantuvimos, café de por medio, durante los últimos quince o veinte años. En general, sucedían días previos a algunos de sus conciertos en Buenos Aires. Y nunca duraban menos de una hora.

La decadencia de Europa, la iluminación del Papa Francisco, la corrupción de la clase política, el rol de la cultura. Siempre reflexivo, Aute hablaba del comportamiento humano aplicado al arte, a la política, a la economía y a la manera de relacionarse con los demás. Estos son algunos de sus conceptos, que en las últimas dos décadas se publicaron en LA NACION.

La contradicción

«Es consustancial al ser humano. Lo que nos distingue de las bestias es que nos contradecimos. El ser humano es capaz de contradecirse, mentir, engañar y matar al otro no por supervivencia sino por perversión. Solamente de la contradicción surge el pensamiento. Ningún pensamiento surge si no hay reflexión, ese acto de mirarte en el espejo. La contradicción es esencial.

Cultura, democracia, dictaduras

«Expresarte puedes todo lo que quieras. Para eso tienes Internet. Diría que son situaciones distintas. La cultura era un arma contra las dictaduras por eso estaba perseguida. Hoy no lo está, por eso tiene menos energía y capacidad para incidir sobre la realidad. Y la diferencia categórica es que la alternativa a la dictadura es una democracia mientras que es mucho más complicado pensar cuál es la alternativa a una democracia que no funciona. Evidentemente no puede ser la dictadura. Por eso una de las consignas de los indignados en España es: «Ustedes no nos representan». Es un movimiento apartidario que exige una democracia real, verdadera, ya. O sea, la alternativa sería más democracia. Pero ¿cómo sería eso sin contar con los agentes que representan a un colectivo para que administre esa democracia? Desde mi punto de vista hoy vivimos una democracia formal no participativa, cada vez más partidocrática. Los partidos están cada vez más preocupados por sus propios problemas que por los conflictos que hay en la calle. Y, bueno, creo que ahí estamos, en profundizar la democracia para que el ciudadano no participe sólo cada cuatro o cinco años con su voto sino que sea real y viva».

Europa Vs. América

«Aquí ustedes están en coordenadas distintas. Europa, lo que se llama Occidente o «países desarrollados», está en decadencia. Es un barco que se está hundiendo. No da más de sí. Tiene un gravísimo problema: no tiene materias primas, vive del sistema de mercados. No produce, no tiene riquezas. Es un Titanic que se está hundiendo y el único proyecto es ver qué parches se le ponen. El mundo no desarrollado, América latina, es un continente enorme con todo lo que le falta al Primer Mundo: materias primas, culturas milenarias, culturas mestizas, ideología. Y tienen un proyecto de construir un barco. Algunos países son más radicales que otros, pero todos tienen un proyecto. Además, tienen un idioma común. El futuro está aquí y en Africa. La voluntad de independencia que tiene América latina del sistema occidental tiene posibilidad de futuro».

Pintar

«Diría que por una cuestión de tiempo me siento más cómodo con la pintura. Es una actividad relajante. Escribir canciones es más complejo. Hay que someterse a las reglas del juego. Hay que contar algo en tres o cuatro minutos, métricas, rimas, pies forzados. En cambio, cuando pinto duermo como un angelito.

Hemingway, Velázquez, Nietzsche, Frida Kahlo

«Hay gente que es muy importante porque ha influido con la información de sus trabajos y sus vidas. Mi referente esencial y campo de expresión es el ser humano. El gran enigma, la gran pregunta, ese universo vastísimo y material de reflexión. Algunos artistas son referentes que influyeron. Uno no puede renegar de las paternidades».

Mundo neomedival y el Papa Francisco

Se ha desatado una guerra contra el infiel. Volvieron las epidemias, como el ébola, y la inquisición, que es la obsesión por tener toda la información y estar vigilados por todas partes, ahora con los drones. Hay varias nuevas religiones: el fútbol, porque hay gente que puede vivir sin Dios pero no sin fútbol; la seguridad y la adoración del nuevo becerro de oro, porque hay un sistema que te educa para que seas muy rico, en el menor tiempo posible. Los dioses que nos gobiernan son George Soros, Jamie Dimon del JP Morgan. Todos quieren ser Carlos Slim. Y eso es una religión. Sin embargo, la religión católica, ahora con el

Papa Francisco

, está tratando de hacer algo distinto. Está dando vuelta el calcetín.

Probablemente él es el personaje político más importante de este momento.

Personalmente, yo le votaría si fuera un candidato. Todo lo que dice es absolutamente razonable y próximo al sentido de la vida.

Hábitos humanos

«Pero no soy original en eso si piensas que en esta jungla en la que vivimos te conviertes en un mal monstruo o te aniquilan. Te enseñan a matar al niño que llevamos dentro. En términos generales existe esa dialéctica cruel: la vida nos obliga a matar al niño que llevamos dentro. Creo que los poetas, músicos y pintores son niños que no quieren crecer, no quieren despegarse de la inocencia de la infancia. Pero luego aparecen los obstáculos. En un momento de la película el niño comienza a matar, como en un videojuego, a los basiliscos [especie de dragones mitológicos], que se le aparecen en el medio. Creo que los artistas, cuanto más viejos son, más trabajan como niños. Hay una necesidad de recuperar la mirada inocente de la infancia.»

La clase política

«Siempre digo que la culpa no es de ellos sino de nosotros que los votamos. La gente cree en lo que escucha. O se deja engañar. Por otro lado, en una canción del último disco hablo de la »

cleptocorporatocracia

«. Es evidente, los políticos están ahí para ver cómo se enriquecen. Eso de servir al bien común es una falacia. En términos generales es así. La política está tan corrupta en sí que es una promesa de futuro para quien entre allí. El que entra tiene la vida resuelta. Nada más alejado de lo que debe ser el poder político: servir a los intereses de la ciudadanía. Yo me declaro sentido comunista. Sentido común. No hay que ir más allá de lo que es racional.»

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