Espectáculos

Harvey Weinstein podría pasar hasta 25 años tras las rejas por acoso y violación


El exproductor de cine, ayer, en los tribunales, donde escuchó el veredicto junto con sus abogados Fuente: Reuters

El veredicto sin precedente del tribunal de Nueva York marca un antes y un después para el movimiento #MeToo; la pena se conocerá el 11 de marzo próximo; críticas en las redes sociales a la sentencia

El famoso y poderoso productor de cine
Harvey Weinstein fue
condenado ayer, en Nueva York, por cargos derivados de un
abuso sexual en 2006 y de una violación en 2013. Weinstein, de 67 años, tenía cara de resignación cuando escuchó el veredicto y fue visto hablando con sus abogados poco después. Fue condenado por abuso sexual en primer grado, sobre la base del testimonio de la exasistente de producción de Project Runway Miriam Haley, y violación en tercer grado, sobre la base del testimonio de la aspirante a actriz Jessica Mann.

El juez ordenó que sea encarcelado de inmediato; la sentencia se conocerá el 11 de marzo. El todo poderoso
exproductor de Hollywood enfrenta
hasta 25 años de prisión. Para el momento de la condena, oficiales de la corte lo rodearon, lo esposaron y lo sacaron de la sala. El veredicto llega tras semanas de testimonios a menudo desgarradores y dolorosamente gráficos de una serie de acusadoras que hablaron de violaciones, sexo oral forzado, manoseo, masturbación y proposiciones indecorosas justificadas como parte de la cultura del casting. El jurado, de siete hombres y cinco mujeres, deliberó por cinco días. Ese mismo jurado declaró a Weinstein inocente del cargo más serio: abuso sexual predatorio y violación en primer grado, que conllevaba una pena potencial de cadena perpetua.


Con un andador, el exproductor de cine llegó al recinto donde recibió la condena judicial
Con un andador, el exproductor de cine llegó al recinto donde recibió la condena judicial Fuente: AFP

Mientas tanto tiene un juicio pendiente en Los Ángeles. El 7 de enero la fiscalía de dicho distrito presentó cuatro cargos formales contra el productor de cine por dos agresiones sexuales cometidas presuntamente en febrero de 2013.

La vida de Harvey Weinstein cambió bruscamente en octubre de 2017 cuando las investigaciones periodísticas de
The New York Times y
The New Yorker detallaron los abusos sexuales cometidos por él. En las redes sociales la respuesta inmediata fue en el marco del movimiento
#MeToo. «Si fuiste abusada escribí
#MeToo como respuesta a este tuit», posteó en su cuenta de Twitter la actriz Alyssa Milano, apoyando la acusación de su colega Ashley Judd contra el productor cinematográfico. En pocos minutos el posteo recibió más de 200.000 respuestas e inició una revolución. Contra el productor hubo más de 90 testimonios de abuso. Nombres como los de Gwyneth Paltrow, Angelina Jolie y Rosanna Arquette se sumaron a las voces de mujeres que lo denunciaron.


Ilustración de Weinstein esposado tras el veredicto
Ilustración de Weinstein esposado tras el veredicto Fuente: Reuters

«Hice lo que tenía que hacer porque era lo correcto y confié en que las cosas tomarían el curso apropiado. Ahora quiero gritar desde el techo: ‘¡Den un paso adelante!’. Es cierto que cada uno toma sus propias decisiones, pero creo que podemos decir sin temor a equivocarnos que hay millones de personas que nos pueden ofrecer apoyo y esperanza. Nadie puede hacerlo por mí, pero no tengo que hacerlo sola», dijo el año pasado Ashley Judd, la primera actriz en identificar públicamente el abuso sexual que sufrió a manos de Harvey Weinstein a la hora de analizar cómo cambió su vida la investigación de
The New York Times que desató un vendaval en el corazón de Hollywood y que dio inició al movimiento
#MeToo. Como parte de esta tormenta, desde ayer, Harvey Weinstein está detenido.

Una nueva etapa

El fiscal de distrito de Manhattan, Cyrus Vance, celebró la noticia. «Finalmente [Weinstein] tuvo que rendir cuentas». De paso elogió el trabajo de casi dos meses de los jurados, que fueron muy difíciles de conseguir porque muchos seleccionados no se veían capaces de decidir con objetividad en un juicio que es visto como un referéndum del
#MeToo. «Este juicio y su veredicto marcan una nueva etapa en nuestro sistema de Justicia Penal. A las sobrevivientes: estoy y estamos en una inmensa deuda por su coraje», sostuvo en la rueda de prensa.


Las abogadas de ambas partes en el tribunal
Las abogadas de ambas partes en el tribunal Fuente: AFP

Por su parte, en su alegato final, la fiscal adjunta de Manhattan, Joan Illuzzi, se refirió al exproductor como un «violador serial extremadamente agresivo» y agradeció a las mujeres que expusieron sus historias para lograr justicia. «No vinieron a un concurso de belleza, ni por dinero, ni buscando la fama, sino a ser escuchadas. Sacrificaron su dignidad, su privacidad y su paz ante la perspectiva de que sus voces sean suficientes para que se haga justicia», afirmó.

Por su parte, la defensa de Weinstein acusó a la fiscalía de «crear con este caso el guion de una película en la que el hombre poderoso es tan falto de atractivo y grande que ninguna mujer nunca podría querer acostarse con él». De paso tildaron de mentirosas a las seis mujeres que testificaron en su contra.

Un Dios en problemas

En su larga trayectoria, este hijo de un cortador de diamantes, que inicialmente produjo conciertos de rock con su hermano Bob, terminó cofundando el estudio de cine Miramax, en 1979. Entre sus éxitos se incluyen
Sexo, mentiras y video, de Steven Soderbergh;
Shakespeare enamorado, de John Madden;
Pulp Fiction, de Quentin Tarantino, y
El paciente inglés, de Anthony Minghella. Miramax fue vendida a Disney en 1993 y en 2005 los hermanos fundaron The Weinstein Company. Tampoco les fue mal. Sus películas recibieron más de 300 nominaciones al Oscar y 81 estatuillas. La fortuna del productor se calcula que llegó a las 300 millones de dólares. En estos últimos dos años vendió seis propiedades por un total de 60 millones de dólares para pagar cuentas legales y financiar a sus dos exmujeres. Su productora se declaró en bancarrota. El examo de Hollywood fue expulsado de la Academia, se internó en un centro para tratar su adicción al sexo, vendió sus propiedades para financiar su defensa y se divorció de su segunda mujer, con quien estuvo casado 10 años.

Hasta ayer se mantuvo en libertad tras pagar una fianza. Llevaba un brazalete electrónico y permanecía recluido en una casa alquilada en un suburbio neoyorquino, cerca de sus hijos menores. De ahí pocas veces se movió o las veces que lo hizo fue a un bar en Manhattan, donde varias mujeres le gritaron «violador».

Llegó ayer a la corte caminando con un andador, ya que en agosto tuvo un accidente y debió ser operado de la espalda. Durante los casi dos meses que duró el juicio siempre llegó al tribunal penal del estado de Nueva York encorvado, con ayuda de otras personas. Sus críticos lo acusaban de querer dar lástima. «A pesar de lo que sus ojos ven, no es un anciano inofensivo», advirtió al jurado en una sesión la fiscal asistente Meghan Hast.

Esta vez el guion del anciano indefenso no funcionó. El que para muchos fue el dios de Hollywood ahora está en la cárcel como si todo fuera una trama perfecta de una nueva película. Una trama con una marca histórica, la del movimiento
#MeToo, que marca un verdadero antes y después.

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