Espectáculos

El triste poema sobre alcoholismo que se transformó en un alegre hit de los 90


Sheryl Crow y una historia que entrecruza traiciones, malentendidos y un hit que arrasó con todo Fuente: Reuters

Un grupo de amigos improvisando acordes, una cantante talentosa pero desconocida y un oscuro libro de poemas que rechazaron todas las editoriales son parte de la fórmula de «All I Wanna Do», la canción más popular de
Sheryl Crow, y una de las más exitosas de la década del 90, que consagró a la intérprete como un suceso global pero muchos creen es una traición a sus verdaderos orígenes.

Repetida hasta el hartazgo por radios y canales de videoclips hace un cuarto de siglo, «All I Wanna Do» es una rancia postal de la vida cotidiana en Los Ángeles y, para muchos, el homenaje de Crow a su ciudad natal. Sin embargo, su historia es muy diferente: la morocha nació y se crió en un pequeño pueblo de Missouri y llegaría mucho después a la ciudad de los sueños.

Apasionada por la música desde los 5 años, cuando comenzó a tocar el piano que había en su casa, Crow estudió composición, tuvo bandas amateurs con amigos y trabajó como profesora de música en colegios hasta que a finales de los 80 se sumó a la banda de Michael Jackson para la gira presentación del disco
Bad.

Junto con el Rey del Pop recorrió el globo pero el arduo trabajo y las condiciones en las que se realizaban el show, más parecidas a un quirófano que al ambiente libre que ella soñaba sobre un escenario, derivaron en una gran depresión, en la que estuvo sumida durante casi todo 1988. Luego, decidió jugarse por su propia carrera y se mudó a Los Ángeles, conocida por su vida nocturna y por tener más oportunidades para los artistas.

Mientras tocaba en bares, escribía canciones para discográficas y prestaba su voz haciendo coros para artistas como Stevie Wonder, Belinda Carlisle o Don Henley, Crow se reunía todos los martes con un grupo de músicos a zapar y componer libremente, sin ataduras ni presiones. En una de esas sesiones, que el grupo había bautizado Tuesday Night Music Club, había una melodía atractiva pero a la que no le encontraban la letra correcta.

«Estábamos zapando en ese estudio improvisado y había varios libros dando vueltas, porque el lugar tenía una biblioteca. Abrí uno y tenía un poema que arrancaba diciendo »
all I wanna do is have some fun«, algo así como ‘todo lo que quiero hacer es divertirme’. Sentí que encapsulaba de manera perfecta lo que estaba sucediendo en Los Ángeles, un verdadero sentimiento extremo de apatía y derrota. Aunque pueda sonar como una tonta canción pop, es la historia de alguien que está deprimido y conectado con lo que sucede, sentado en un bar viendo pasar su vida», recordó en su momento la intérprete.


Sheryl Crow en Buenos aires, en 1995
Sheryl Crow en Buenos aires, en 1995 Fuente: Archivo – Crédito: Pilar Bustelo

En el Tuesday Night Music Club también estaban David Baerwald, Keving Gilbert y Bill Bottrell. Éste último precisó la dinámica que tenía el grupo de amigos: «Ni bien la escuché, quedé maravillado con la voz de Sheryl y luego me enamoré de su actitud. De inmediato me sumé al Club. Con el resto de los músicos desarrollamos un sistema bastante original en donde todos íbamos improvisando y sumando aportes hasta que lo ajustábamos a su estilo y personalidad. Creo que las letras del disco que hicimos juntos son tan buenas porque, en el fondo, son conversaciones comunes y corrientes».

Fue Bottrell el que, cuando empezaron a salir los versos de «All I Wanna Do» a partir del poema, pensó como referencia una canción de 1973 de la banda Stealer Wheel, titulada «Stuck In The Middle With You», con un sonido descuidado y en el que, más que cantar, Crow parecía recitar poesía.

«Era la noche de la elección presidencial de 1992, cuando ganó Clinton, y como era martes, nos habíamos reunido. Cuando yo llegué gran parte de la canción ya estaba compuesta. Al verme llegar David Baerwald me gritó como un chico: «¡Dan! ¡Country disco!’ y todos empezaron a tocar un beat de country como si fuera música disco. Originalmente Sheryl hablaba de un exnovio y el tema se llamaba «I’ll Still Love You». Más tarde con Bill Bottrell nos quedamos mezclando y poniéndole algunas líneas de bajo que faltaban mientras el resto seguía jugando. Pero al rato estaba listo: fue verdaderamente el trabajo de una noche» , precisó Paul McGowan, otro integrante del Club.

Los libros estaban ahí porque el sitio que usaban para reunirse tenía una extensa biblioteca en una de sus paredes. Era una manera de darle difusión a ejemplares que tenía repetidos una librería cerca pero también una forma económica de aislar sonidos. Era en esa biblioteca en donde estaba el poemario de Wyn Cooper, que había sido editado por el mismo. Tenía una portada roja y era sobrio pero algo debió haber llamado la atención de Crow.

«Mi poema que inspiró ‘All I Wanna Do’
es
«Fun», un retrato breve de dos hombres que están tomando alcohol y esperando la muerte. En su momento lo envié a varias revistas y editores pero a nadie le gustó. Pero gracias a Bottrell y Gilbert llegó hasta Sheryl. La usaron en una melodía que ya tenían. Los versos del poema y de la canción son casi los mismos, lo que hizo ella fue volverla un texto sobre Los Ángeles al terminar el estribillo con: ‘Hasta que el sol aparezca en el boulevard Santa Monica'», explicó el escritor.

Es por eso que muchos creen que es un tema autobiográfico, algo que la cantante niega: «Bueno, si bien es cierto que realmente hay un bar en la calle Formosa frente a un lavadero de autos, tal como describe el tema, ¡juro que nunca he pasado una mañana en un bar tomando una cerveza!»

De hecho, una vez que la canción estuvo lista, Crow se puso en contacto con el poeta y pudieron charlar: «Cuando hablé con él estaba realmente complacido. Me era fácil interpretar la canción porque venía desde la perspectiva de un personaje en el que podía meterme fácilmente. Había mucha bebida en mi vida entonces, muchos bares nocturnos. La canción era, en un sentido casi alcohólico, descartable, como una lata de cerveza. Ni siquiera iba a estar en el álbum. Pero mi hermano menor, que la había oído varias veces, insistía en que sería un gran éxito».

Por fortuna, «All I Wanna Do» quedó dentro de
Tuesday Night Music Club, la placa debut de Crow. Se editó en 1993, cuando la cantante tenía 31 años. Durante casi doce meses nadie lo escuchó: era un secreto compartido por aquellos a los que les gustaba el rock pero nadie en la radio quería pasarlo y sinceramente nadie esperaba que fuera un gran hit.

Sin embargo, en agosto de 1994 se realizó Woodstock II, una reversión del clásico festival que tenía como gran atracción la reunión de The Eagles. Y la banda pudo escuchar allí a la ignota cantante y la eligió de telonera para su gira.

Así, en cada show de The Eagles, los asistentes se preguntaban quién era la morocha que cantaba. Por esos días, además, la cadena musical VH1 estaba buscando cambiar su perfil para atraer a más televidentes entre 25 y 34 años, un público que era dejado de lado por MTV. El estilo de Crow -junto con artistas como Hootie and the Blowfish y Melissa Etheridge, entre otros- fue justo lo que buscaban.

Con esta ayuda, para octubre de ese año, «All I Wanna Do» sonaba en todos lados, su video se repetía sin parar y los medios querían saber quién era esta nueva sensación. Para la discográfica fue una sorpresa porque, de hecho, había elegido tres canciones para promocionar -«Run, Baby, Run», «What I Can Do For You» y «Leaving Las Vegas»- sin jamás considerar «All I Wanna Do» como un potencial hit. Hoy es considerada su canción más popular y no hay recital en el que no la toque.

Si bien en un comienzo se estipuló que Cooper reciba el 40% de las regalías que correspondían por las letras, cuando el tema explotó Warner Chappell reestructuró su contrato con Crow y el poeta perdió parte de lo conseguido, una decisión que aún sigue generando críticas.

Para colmo de males, si bien en todas las canciones reciben su merecido crédito, los integrantes del Tuesday Music Club sintieron que Crow no los mencionaba lo suficiente en las entrevistas y, a la hora de tocar en vivo, no los llamaba.

La gota que rebalsó el vaso llegaría cuando la cantante llegó al influyente programa de
TV Late Show with David Letterman, en donde tocó «Leaving Las Vegas» y dejó a todos extasiados. Letterman le preguntó si el tema era autobiográfico y ella asintió aunque explicando que «metafóricamente lo es». Esto enloqueció a sus ex compañeros, quienes se sintieron traicionados.

Al igual que «All I Wanna Do», «Leaving Las Vegas» fue escrita por el Tuesday Music Club inspirada en un libro. En este caso, una idea de Baerwald a partir de la novela homónima de su amigo John O’Brien, que más tarde llegaría al cine de la mano de Nicolas Cage. Pocos días después de la presentación televisiva, O’Brien se suicidió y los tabloides apuntaron a Crow, aunque el escritor sufría depresión desde hacía años.

Por eso cuando, cuando «All I Wanna Do» ganó el Grammy a Grabación del año y Mejor performance pop en una cantante, ella no pudo celebrar. «Sentí que, después de la ceremonia, el mundo a mi alrededor cambió. Pasé de ser la sorpresa de la noche a convertirme en una persona despiadada y criminal. No supe cómo lidiar con eso y lo que realmente me ayudó fue aislarme de todo y esconderme», confesó.

Por fortuna el tiempo pasó, la bronca de los Tuesday Music Club parece haber quedado atrás y hoy Crow sigue tocando y cantando acerca de esas mañanas tomando cerveza mientras ve la vida pasar, una letra amarga y triste para una canción que muchos cantan sin conocer de qué habla.

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