Espectáculos

El baile es el gran protagonista del FIBA, con Ciudanza como festival anexo


Las bailarinas no hablan, de Florencia Werchowsky

Las calles de Buenos Aires estarán tomadas por los mejores coreógrafos locales, además de propuestas internacionales con ejes temáticos como diversidad y naturaleza

En las calles, sobre escaleras y en teatros a la italiana. Estrenos producidos para este fin y obras revisitadas. Danza pura y dura y otra que atraviesa las fronteras del teatro y la tecnología. Esta edición del FIBA está llena de danza.

De los 530 espectáculos de la presente edición hay 28 que se reconocen con más claridad dentro del campo de la danza. Diez obras nacionales en salas y otras quince en espacios públicos, además de otras tres internacionales. Con un punto en común: varias de ellas están atravesadas por preguntas transversales acerca de los géneros, la diversidad y la inclusión.

WATT es la obra a la que Leticia Mazur regresa 16 años después. Y Doblar mujer por línea de puntos, que marca el reencuentro de Margarita Bali y Gabriela Prado con la propuesta original de 1995. Otros reestrenos fueron parte de la temporada 2019 y regresan para darle al público una nueva oportunidad de verlos. Es el caso de la intervención coreográfica
Barroco en Barracas, las novias del templo escondido, dirigida por Andrea Castelli. El recorrido inspirado en el dolor y la muerte de Felicitas Guerrero se despliega en la arquitectura de un templo deshabitado, coincidiendo una de las funciones del FIBA con el triste aniversario de aquel femicidio en 1872.

La naturaleza aparece como temática de diversas formas con
Trampa para fantasmas, de Luciana Acuña y Luis Biasotto, miembros del Grupo Krapp; y en
Notas para la montaña, de Quio Binetti y Gustavo Lesgart. Y la voz de los bailarines se oye en
Las bailarinas no hablan, de Florencia Werchowsky; y en
I Love the Microphone, de Rakhal Herrero y Pablo Chimenti.

Por su parte, la compañía Nacional de Danza Contemporánea también reestrena una obra que la coreógrafa Lisi Estaras creó especialmente para ellos. «En
Vernáculos la CNDC tiene un trabajo emocional y físico de gran intensidad que rompe con la cuarta pared y el público, muy conmovido, es invitado a participar», afirma Margarita Fernández, directora de la Compañía. En una búsqueda emocionalmente opuesta,
Ballet Establet, de Silvina Helena Grinberg, habla sobre la búsqueda de identidad y estabilidad de tres bailarines-creadores en la Argentina con su pujanza y avatares, también en el sentido de la ficción virtual.

Un eje transversal sobre género y diversidad atraviesa la programación del FIBA y propone debates, obras y performances que tratarán el tema. De ese modo se conectan dos obras que por lo híbrido de su lenguaje podrían no ser consideradas obras de danza. Pero lo son. Los ex miembros de El Descueve: Carlos Casella y Mayra Bonard se encuentran nuevamente en el escenario, ahora compartiendo la dirección con Alfredo Arias. De ese trinomio surge
Hermafrodita, que se basa en las reflexiones de Michael Foucault sobre un caso de hermafroditismo en el siglo XIX. Dentro de las obras internacionales atravesadas por este mismo eje, se encuentra
Orlando, una ópera inmersiva que combina movimiento consciente con videoinstalación, arquitectura y música en vivo.


WATT, la obra a la que Leticia Manzur regresa 16 años después
WATT, la obra a la que Leticia Manzur regresa 16 años después Crédito: FIBA

Y volviendo a la pregunta por la identidad, entre las obras internacionales se encuentran
Yellow Towel, de Dana Michel; y
Gala, con idea de Jérôme Bel y la participación de artistas nacionales.

Aunque regresen todos los años, los festivales de danza
site specific siempre cambian con la geografía urbana, la interacción con los transeúntes y el momento presente.

«Todas las ediciones de Ciudanza son diferentes porque tienen programaciones y sitios urbanos distintos -sostiene Brenda Angiel, directora artística de Ciudanza-. Esta es la undécima edición y la segunda dentro del FIBA, manteniendo su independencia de propuesta».

Con
Entre Obelisco y Tribunales se verá la producción del taller de montaje de Agustina Sario y Matthieu Perpoint que, junto con 25 intérpretes, trabajaron la interlocución con quienes viven esa cuadra de diversas maneras. «Nos preguntamos si veníamos a adornar el lugar o pasaba algo más -recuerda Agustina Sario-. No jugamos de locales. Hay quienes habitan allí en situación de calle y con ellos compartimos un aquí y ahora único. Por eso les ofrecimos un espacio en la coreografía que no quisieron tomar, pero sí les reservamos un lugar para disfrutar entre el público».

En
Para iluminar hay que arder, Juan Salvador Giménez Farfán y Noelia Meilerman apagan el fuego en la fuente. Y
Cumbia de cámara, de Julia Gómez, sucede en la Plaza de las partituras y promete un final donde no será posible la quietud.

Hoy y mañana todo comenzará a las 18, en el Parque de la Estación, de Balvanera, donde el punto de encuentro será la zona de los juegos. Además del taller de Igor Calonge, con
Les Idiots… o la fragilidad del consenso, Cintia Dattoli, se apoyará en procedimientos formales de improvisación para convocar a la versión más idiota de cada intérprete. Florencia Savoia, en
Desde adentro, promete que será un excelente día para un exorcismo; Débora Migliani y Andrés Rivas, en
Dentro de elles sitúan en un mundo urbano yendo y viniendo del caos al orden; y Bárbara Pebé dará una clase magistral sobre una teoría infalible para el éxito o
Algo semejante.

En simultáneo, hoy y mañana, desde las 18, en el Paseo del Bajo cerca de Huergo 140, Inés Armas presentará
Inocencia artificial (IA) sobre la comunicación y la empatía más allá de lo humano. En tanto, Mariana Chiliutti, en
¡Pará!, dirige a la compañía de Danza sin fronteras e invita a sentir y pensar las diferencias de otra manera; mientras que Efraín Rada recorre mundos tangibles y crudos, imaginarios y sensibles, propios y ajenos junto a
El caminante, el azar y un retrato.

Por su parte, Adriana Barenstein propondrá en
Anticuerpos un sistema performático donde se constituye un lugar en la materialidad de los cuerpos, los objetos, los sonidos y las imágenes en tensión con el entorno. «Ensayamos desde hace tiempo en diversas escaleras y cuando el espacio es público, se resignifica al ser tocado por los cuerpos», explica Barenstein. El gran cierre será con
50, el trabajo de Gabriela Prado y Jorge Martínez Almirón bailando con técnica de Martha Graham junto una banda de swing y unos micro coches Isseta 300.

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