Economía

Granos gruesos: con mucha heterogeneidad y rindes menores que los esperados



El técnico Luis Benjamín Banks dice que la falta de lluvias condicionó a los cultivos

El maíz y la soja sufrieron falta de humedad al principio y, sobre todo, al final del ciclo, lo que afectó la productividad; mientras tanto, los precios disponibles no alientan las ventas porque generan resultados económicos desfavorables. Así se podría resumir el balance preliminar de la cosecha de granos gruesos de la campaña agrícola 2019/20.

En la zona núcleo, los rindes de los cultivos fueron afectados por falta de humedad en distintos momentos del ciclo. Así, en el norte de Buenos Aires las sojas de primera evidencian un comportamiento heterogéneo. «De Pergamino-Arrecifes hacia la costa, los cultivos desarrollaron la etapa de floración avanzada con insuficiente humedad y muestran muy buen porte, pero el grano resulta liviano, por lo que están rindiendo 20-25% de lo que correspondería a su aspecto visual. Sojas que prometían 40qq/ha están dando 30-32 y apareció un porcentaje de grano verde», describe el consultor Julio Lieutier. Hacia el oeste de la zona -Junín, Chacabuco- hubo más lluvias y menos afectación del rendimiento.

Las sojas de segunda también muestran mucha variabilidad y sufrieron fuerte impacto por la falta de lluvias durante febrero, sobre todo las de la zona costera; por esa razón, los rendimientos se verán más afectados. Además, se observan manchones de plantas con enfermedades de tallo y raíz provocadas por mucha humedad durante enero y faltante en febrero, y cultivos arrebatados que se cosecharán antes de la fecha programada. Su rinde resulta difícil de pronosticar por la gran heterogeneidad que se observa en los lotes.

«Los maíces de primera alcanzaban baja altura en diciembre de 2019, pero las lluvias de fin de año le dieron un empujón a las espigas, que desarrollaron buen tamaño y peso de los granos, lo que los acercaría a rindes de tendencia», anticipa Julio. La cosecha empezó a mediados de marzo, pero debió interrumpirse por las lluvias, tras lo cual las máquinas se dirigieron a lotes de soja.


Cuando el tiempo lo permitió, las tareas se aceleraron
Cuando el tiempo lo permitió, las tareas se aceleraron

Los cultivos enfrentaron algunas adversidades fúngicas, básicamente roya. En los lotes en que se esperaban ataques fuertes se hicieron tratamientos antes de la floración, cuando se alcanzó el umbral recomendado de pústulas por hoja.

En el sur de Santa Fe también se observa mucha variabilidad en los rendimientos de maíz temprano producto de la heterogeneidad de las lluvias: de 60 a 100qq/ha. Los lotes de bajo rinde fueron afectados por una sequía en prefloración durante la primera quincena de diciembre. Los de peor comportamiento fueron los cultivos sembrados con alta densidad, del orden de las 75.000 plantas por hectárea; los de 50.000 capearon mejor la adversidad.

Como consecuencia de la escasez de humedad, las plantas quedaron con escaso porte y espigas muy bajas. Esto último exigió mantener limpios los lotes para no tener inconvenientes durante la trilla. Los rastrojos se podrán aprovechar muy poco para el pastoreo en campos mixtos porque tienen escaso volumen y espigas caídas.

Los maíces tardíos y de segunda también muestran comportamientos desuniformes. Podrán alcanzar rindes cercanos al promedio histórico o menores porque las lluvias también les resultaron justas. Los de peor rendimiento fueron los que sucedieron a pasturas, con poca agua almacenada en el perfil antes de la siembra; las lluvias de primavera y verano no les alcanzaron para obtener rindes satisfactorios.


Sebastián Salvaro
Sebastián Salvaro

Las sojas también sufrieron la deficiencia de agua. En las peores partes de campos overos se observan manchones de plantas que se empezaron a secar antes de tiempo. Sucede que este cultivo -sobre todo de segunda- se debe sembrar con alta densidad y poca distancia entre surcos para cubrir rápido el entresurco, captar mucha energía solar y evitar el desarrollo de malezas. Esta estructura de cultivo resultó muy afectada en un verano con tendencia a sequía.

Sur de Buenos Aires

En Tres Arroyos comenzó la cosecha de girasol con rindes muy variables porque faltó el agua al final del ciclo. «En la zona, hace un mes que no llueve bien; al comenzar el año los girasoles estaban excelentes, pero la falta de agua en febrero determinó que se alcancen rindes por debajo de las expectativas», admite Luis Benjamín Banks, asesor del CREA San Cayetano-Tres Arroyos.

Los lotes de la zona muestran resultados muy desparejos «de 26 a 28qq/ha en los mejores potreros sin tosca que recibieron buenas lluvias, a 15-17 en los que la tienen cerca de la superficie y pasaron la factura por no recibir agua permanentemente» distingue el técnico.

Muchas sojas sembradas temprano lograrán rindes de tendencia, una meta que no alcanzarán las tardías y de segunda porque tuvieron mal nacimiento y desarrollo de desparejo, afectadas por el estrés hídrico.

Para cosechar los maíces de primera falta bastante tiempo, pero hay buenas perspectivas para los sembrados en lotes fértiles y con baja densidad. «Los de segunda, implantados el 20 de diciembre, habían arrancado muy bien, estaban para el podio, pero sufrieron problemas durante el llenado de granos: la punta de la espiga está vacía y el desarrollo de la segunda no fue bueno» observa el profesional.

Región semiárida

En la región semiárida central del país, el maíz es el cultivo de verano predominante, para venta como grano o, más frecuentemente, como insumo para la ganadería. Según Julián Saavedra, asesor del CREA Soven, los cultivos de la Pampa y de San Luis venían bien hasta fin de enero, pero fueron muy afectados por el golpe de calor y la falta de lluvias de mediados de febrero. «Muchos maíces se cocinaron esos días, excepto lo que estaban prendidos a la napa», recuerda.

Hubo diferencias de rendimiento según la fecha de siembra: los implantados a fines de noviembre-principios de diciembre tendrán problemas con el peso de los granos, pero no con el número; pueden rendir de 30 a 50qq/ha. Los sembrados después sufrieron la sequía en plena floración y alcanzarán 15qq/ha o menos porque resultó comprometido el número de granos», distingue Saavedra.

Ventas

En este contexto enrarecido, a quienes deben vender los granos en cosecha sin haberse cubierto antes (ver aparte), el consultor Nicolás Udaquiola aconseja inclinarse por el maíz, de mejor precio relativo que la soja. «Cotizaciones del orden de 140U$S/t se pueden tomar cuando se necesita hacer caja», aconseja.


Julio Lieutier
Julio Lieutier

«Si el productor prefiere esperar y eludir las bajas cotizaciones actuales de la soja podría explorar la posibilidad de tomar un crédito con una sociedad de garantía recíproca, que ofrecen tasas del 30-35%, menores al pase del dólar en el Rofex y a la inflación prevista», añade. No obstante, el técnico aconseja darle certeza a las entregas con ventas futuras u puts. «No hay que esperar que la necesidad de dinero surja de un día para otro, sino planificar las ventas en la medida que los precios den la rentabilidad que pretendemos», recomienda.

Decisiones en tiempos de crisis

«Hasta hace 30 días, los productores estaban pendientes del contexto granario local por el aumento de retenciones; más recientemente debieron levantar la vista y tomar nota del derrumbe del mercado internacional», diferencia Sebastián Salvaro, director de la consultora AZ-Group.

«En situaciones de crisis como estas, es frecuente que no se tomen decisiones de comercialización. En esa conducta también influye que ya se había comercializado anticipadamente el triple de lo que se vende históricamente de soja y el doble de maíz, además de que el 80% del trigo producido ya está vendido», agrega.

Los volúmenes comprometidos de soja equivalen a lo que se comercializa normalmente hasta el mes de mayo. Entonces, con esa producción arbitrada, y con precios muy poco atractivos del producto disponible, que generan quebrantos, es explicable que los productores estén comercialmente quietos.

Según Nicolás Udaquiola, de la misma consultora, «a principios de año nos encaminábamos hacia una excelente cosecha, pero luego hubo que recortar las expectativas de rinde de soja y de maíz por motivos climáticos». Además, nunca se alcanzaron los 250U$S «que era el precio objetivo para asegurar una rentabilidad razonable para el cultivo de soja; el negocio necesitaba más precio para cerrar en 2020», calcula.

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