Economía

«Dirigente ejemplar». Una idea de Moyano perturba a las empresas



Desde Camioneros, salió la idea de pedirles a las compañías de bebidas que les paguen una compensación de 5000 pesos mensuales a empleados Fuente: LA NACION – Crédito: Aníbal Greco

Como si estuviera queriendo honrar

los elogios que le dedicó hace una semana el Presidente

, que lo definió como un

dirigente «ejemplar»

que «les sacó todo a los empresarios para los trabajadores»,

Hugo Moyano

vuelve en estos días a inquietar a parte de la dirigencia industrial: desde el sindicato que conduce,

Camioneros,

salió la idea de pedirles a las compañías de bebidas, sector incluido entre los «esenciales» -es decir, activos pese a la cuarentena-, que les paguen una

compensación de $5000 mensuales

a empleados que, por la mayor demanda de tareas, dice el gremio, están haciendo más recorridos.

Así lo confirmaron a

LA NACION

fabricantes a los que la propuesta sorprendió enfrascados en el reclamo al Gobierno para que les aligere la carga que supone la parálisis, y dirigentes de Camioneros, que advirtieron que sólo se trataba de una propuesta interna todavía no oficial y para una sola rama, la de Aguas y Gaseosas.

«No es un bono,

el bono ya lo cobramos en diciembre y siempre es para todo el sindicato -dijo a la nacion Gabriel Marcelo Aparicio, secretario gremial de Camioneros-. En este caso, en las ramas en las que están vendiendo como nunca, como el caso de las bebidas, que venden más que en las fiestas de diciembre, puede ser que se les esté pidiendo una compensación. Más vale que en ese caso los muchachos van a cobrar más por recarga».


«No es un bono, el bono ya lo cobramos en diciembre y siempre es para todo el sindicato -dijo a LA NACION Gabriel Marcelo Aparicio, secretario gremial de Camioneros-.»No es un bono, el bono ya lo cobramos en diciembre y siempre es para todo el sindicato», dijo Gabriel Marcelo Aparicio

Aparicio dice que, en el caso de este sector, Aguas y gaseosas, la discusión es por la cantidad de equipos de trabajadores que se necesitan diariamente. Cada recorrido está a cargo de un equipo. «Lo habitual debería ser uno por día y ahora están saliendo hasta tres o cuatro equipos porque venden más».

Es un viejo desacuerdo que la pandemia terminó de tensar. «Una cosa es el reparto de agua, que es esencial, y otra el de gaseosas o cerveza», argumenta Aparicio. En el gremio agregan que el Covid-19 obliga además a los empleados a lavar la ropa de trabajo con mayor frecuencia y que eso incrementa los costos.

Los empresarios pintan el panorama opuesto.

Dicen que la cuarentena les subió los costos hasta el 30% en esa rama,

lo que significa más del doble de la media global. La otra controversia es el número de trabajadores (equipo) que deberían ir arriba del camión. «Con dos empleados basta y no hay ningún problema, pero el sindicato pide tres y, salvo excepciones, aceptamos», argumentan en el sector empresario, donde se quejan de estar frente a una situación inédita: deberán endeudarse con bancos para pagar salarios de empleados que, en algunos casos, no están yendo a trabajar. Todo en un país sin crédito. «Tenemos entre 30 y 40% de ausentismo en alimentos y bebidas, nunca pasó ésto», dicen.

La línea de

préstamos al 24%

de tasa que el Gobierno les pidió a los bancos, por ejemplo, está todavía lejos de fluir para toda la industria. Así lo confirmaron a la nacion Miguel Acevedo, presidente de la Unión Industrial Argentina, y Daniel Funes de Rioja, líder de la cámara alimenticia Copal. «Nominalmente está, pero muchas empresas nos dicen que, al llegar, les piden múltiples carpetas y se las niegan», dice Funes de Rioja.

El Gobierno pretende que esa iniciativa, para la que ahora ofrece al Estado como garante, sirva para evitar despidos. «Como ahora existe ese garante que es el Estado, espero que el lunes no pongan excusan y empiecen a dar los créditos», había dicho el fin de semana Alberto Fernández en una entrevista con la publicación El Cohete a la Luna. «Celebro tu optimismo», agregó el entrevistador, Horacio Verbitsky, y el Presidente le recordó que ya había instruido a respecto a Miguel Pesce, presidente del Banco Central, para acelerar la financiación. «No podemos tener tanta paciencia», reforzó el jefe del Estado.

Por eso la idea del

Sindicato de Camioneros

para quienes producen bebidas llega en un momento explosivo y ahondará seguramente el malestar empresarial. Según estimaciones de la Unión Industrial Argentina, en el país sólo está trabajando un 25% de la industria medida en facturación y un 35% del PBI privado.

Serán argumentos que se oirán en medio de una crisis sanitaria que Moyano, único líder capaz de paralizar todas las plantas del país al mismo tiempo, se ha tomado en serio y no sólo para con sus dirigidos: dice, por ejemplo, que toma recaudos personales para cuidar su salud y que su mujer, Liliana Zulet, no lo deja últimamente siquiera tomar el diario con las manos.

Sus pasos cobraron relevancia con el virus. No sólo por la sensibilidad que supone su sector para el abastecimiento durante la cuarentena, sino también por lo que los fabricantes llaman «costo argentino». Aunque nadie en el

Ministerio de Trabajo

haya mencionado hasta ahora la nueva propuesta de compensación para el traslado de bebidas, el antecedente inmediato no parece alentador para la patronal. Hace una semana, mientras reinauguraba el hospital Antártida, Alberto Fernández se dirigió a los hijos del camionero: «Hugo y Pablo, sepan: tienen un padre que es un dirigente gremial ejemplar. Los empresarios no lo quieren porque cuida a los suyos. Nunca, nunca cedan: sean como él».

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