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«Nadie está preparado para algo así», dice Alfaro Moreno ante la crisis en Ecuador por el coronavirus



El argentino Carlos Alfaro Moreno, ex delantero de Independiente que preside el club Barcelona, de Guayaquil.

Cuando se acude a la memoria futbolera es imposible no pensar en el fútbol ecuatoriano y traer el recuerdo de

Carlos Alejandro Alfaro Moreno. Guayaquil

es su espacio, su lugar en el mundo. A esa tierra llegó por primera vez en 1994 para jugar en

Barcelona

, uno de sus grandes compañeros de ruta. Al ex delantero de

Independiente

y la

selección argentina

lo unen 26 años de amor con la ciudad que le dio cobijo. Pero hoy la realidad lo muestra dolido: Guayaquil es uno de los lugares más castigados del mundo por el

coronavirus

. Los

servicios de salud

están

colapsados,

los

hospitales

se encuentran

desbordados y

la

desesperación

es moneda corriente. A tal punto que

muchos muertos terminan en las calles o en contenedores

.

«Estamos muy golpeados. Nadie está preparado para algo así. Las últimas horas fueron terribles»,

admite el

presidente

de Barcelona

.

La situación en Guayaquil, una ciudad de 2,6 millones de habitantes, es desesperante. Una sola funeraria quedó abierta. Los hospitales rechazan a los pacientes y

los cuerpos se quedan por días en las casas

. El gobierno informó un total de 3368 contagios de Covid-19 en Ecuador. Se estima que hay 3661 casos en sospecha, que esperan los resultado de sus pruebas. La cifra de fallecidos desde el 29 de febrero asciende a 145. Guayas, el distrito que contiene a Guayaquil, sigue concentrando el mayor número de muertes: confirmadas tiene 102, un 70,3% de los fallecimientos en el país. Pero muchas personas más han muerto sin que se les hubiera hecho la prueba. De hecho, el propio presidente de la nación, Lenín Moreno, pidió ser más justos a la hora de brindar las cifras.

Alfaro Moreno -«Beto» en el mundo del fútbol- se inició en Platense, fue campeón en Independiente, jugó en España y en México y finalizó su trayectoria en Ecuador, donde hoy es la cabeza de Barcelona, de Guayaquil. Allí, a los 55 años, es una referencia, un emblema. «La realidad nos golpea muy fuerte. Nadie está preparado para algo así. Las últimas 72 horas fueron terribles. Con los hospitales desbordados, hay gente que falleció en su casa. Yo amo a este país, a esta ciudad, por eso estoy muy triste. Yo me naturalicé ecuatoriano, porque mi esposa y mis hijos lo son», apunta para

LA NACION

quien disputó la Copa América 1989 por el seleccionado argentino. «Tengo familia también en España y Buenos Aires, por eso vivimos todos las mismas circunstancias. Esto es insospechado e inesperado», agrega.

Medios ecuatorianos mostraron en los últimos días dramáticas escenas de Guayaquil: cadáveres abandonados en las calles apenas cubiertos con plásticos o sábanas y largas filas de personas frente a hospitales y cementerios a la espera de saber el destino final de sus seres queridos fallecidos. Espeluznante, alarmante. «La situación sanitaria nos desborda. Guayaquil es la ciudad más golpeada, por lejos. Acá tuvimos la paciente cero, una señora mayor que llegó desde Italia. Y no es que nosotros no estuviéramos preparados para afrontarlo: nadie lo está. La gente muere en sus casas, y ese es un problema terrible. Ojalá Dios nos permita superar esto lo antes posible», ruega el ex jugador.

Alfaro Moreno, ex puntero izquierdo goleador, de zurda endiablada, hoy se mueve con naturalidad en diversos ámbitos. En Guayaquil vive con su esposa y sus cuatro hijos. Florencia, la más grande, es periodista. Gonzalo, de 23 años, juega en Liga Deportiva Universitaria, de Portoviejo. Ambos son fruto de su primer matrimonio. Los otros dos, más pequeños, van al colegio.

Beto

trata de ser medido con sus palabras y recuerda su tarea de comentarista televisivo de fútbol internacional en el canal de aire RTS. «Todo lo que yo digo en Ecuador tiene mucha repercusión. Tengo conocimientos del mundo de la comunicación porque soy licenciado, y por eso trato de ser cauto al hablar. Porque lo que yo digo al otro día aparece en todos los medios de este país. Y acá hay un tema político muy bravo. Yo en eso no debo meterme, dado que mi voz llega a mucha gente. Vivo acá, no estoy de paso. El día en que muera -ojalá sea dentro de muchísimo tiempo- voy a estar en este país», asevera.

El presente de Barcelona en la Copa Libertadores no es auspicioso, dado que perdió los dos primeros compromisos en el grupo A contra Independiente del Valle (3-0) y Flamengo (3-0). Tras el regreso desde Río de Janeiro, el 12 de marzo, el club comenzó la cuarentena. «Ya pasaron más de tres semanas y afortunadamente nadie tiene inconvenientes. A Brasil viajamos unas 40 personas. Esperamos que esto mejore lo antes posible», dicen desde el club. Y Alfaro Moreno detalla: «Entramos en cuarentena antes que la Argentina. Como presidente del club estoy muy conmovido, y lógicamente cerramos toda la institución. Vivimos pensando en cada uno de los trabajadores de Barcelona, porque estamos obligados a cumplir las ordenanzas gubernamentales. Acá, después de las 2 de la tarde, no queda nadie en la calle porque hay toque de queda. Y el plantel profesional hace los trabajos en sus casas, guiado por el cuerpo técnico que encabeza el argentino Fabián Bustos».


Alfaro Moreno está nacionalizado ecuatoriano y dice que va a morir en el país de sus hijos.
Alfaro Moreno está nacionalizado ecuatoriano y dice que va a morir en el país de sus hijos.

En los últimos días, la Federación Ecuatoriana de Fútbol (FEF) puso a disposición de las autoridades de salud las instalaciones de «La Casa de la Selección», ubicada en el norte de Quito, par el caso de que se necesite utilizar el espacio como albergue, debido a la pandemia de coronavirus. «Estamos en estado de excepción y en estos momentos complicados debemos ser responsables. De esto tenemos que salir entre todos. Yo hablo mucho con los presidentes de otros clubes en un chat de WhatsApp de LigaPro, el ente que organiza nuestro torneo cotidiano de fútbol. El próximo martes vamos a tener una reunión virtual para ver qué medidas vamos a tomar», indica el directivo argentino.

Lógicamente, en el club ecuatoriano están preocupados por el futuro financiero. «Esto conlleva un impacto en la economía de los países en el nivel mundial, y por lógica consecuencia, en los clubes. Nos preguntan mucho por los sueldos de los futbolistas, pero yo sigo pensando que todavía es prematuro meterse en eso. No quiero llevar inestabilidad, prefiero pensar en las vidas de las personas. El mundo va a cambiar, estoy convencido. Primero debemos enfocarnos en cómo nos recuperaremos de esta pandemia, y después en cuándo retornaremos a la actividad en las canchas», analiza Alfaro Moreno. Y deja una reflexión final: «Sí estoy seguro de que por mucho tiempo al fútbol profesional se va a jugar sin público».

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