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Maximum Security, el caballo que nadie quiso en 16.000 dólares ya lleva ganados casi 12 millones



En la Saudi Cup, en Arabia Saudita, Maximum Security logró su octava victoria en 10 carreras el sábado pasado Fuente: AFP

A

Mary y Gary West

, un matrimonio de norteamericanos, la fortuna que han amasado en la industria de las telecomunicaciones les permitió satisfacer su pasión por los caballos en las últimas tres décadas, incluso desde la crianza. Compraron inicialmente un campo en Pensilvania y, más adelante, mientras se daban el gusto de ver ganar a sus pura sangre adquiridos en subastas públicas, llevaron a sus yeguas a parir a Kentucky, el paraíso hípico. Hoy, después de muchas más derrotas que triunfos, festejan que la celebridad de cuatro patas de la que todos hablan en el mundo,

Maximum Security

, sea de su propia cosecha. Y, acaso, el héroe menos pensado.

Cuando Game Winner -por el que habían invertido 110.000 dólares en un remate de 2017- ganó en noviembre de 2018 la Breeders’ Cup Juvenile, una prueba con dos millones en premios, y mantuvo su invicto en cuatro carreras, Maximum Security no había comenzado a competir. Luego de haber puesto el ojo en el que sería el mejor potrillo de la temporada, ya ganador de tres grandes premios, los West nunca imaginaron que la estrella que surgiría para tomar el lugar de su campeón también estaba en otro de sus establos, pero en la costa Este y sin dar todavía valiosas señales. Por eso, antes de que finalizara ese año, cuando el entrenador

Jason Servis

les comunicó que anotaría por primera vez a Maximum Security, la idea fue ofrecerlo al mejor postor.

Aquel 20 de diciembre de 2018, en una prueba sobre 1300 metros en la arena de Gulfstream Park, al norte de Miami, fue presentado en un claiming, las típicas pruebas que invaden la programación de los hipódromos norteamericanos y donde cada participante tiene un precio por el que se puede ofertar antes de largar. Por el caballo de los West, uno de los tres debutantes en la competencia, el que ofrecía 16.000 dólares se lo llevaba. No sólo era una categoría baja, sino que fue confiado a

Romero Ramsay Maragh

, un aprendiz de descendencia jamaiquina que tenía 18 años y transitaba sus primeros meses en las pistas. El contexto desanimaba, pero Maximum Security no se enteró: se impuso de punta a punta y por casi 10 cuerpos, nadie ofertó aquella suma por él y sus dueños, sorprendidos por el rendimiento, decidieron quedárselo. Antonio Sano, un entrenador venezolano radicado en los Estados Unidos después de superar un secuestro de más de un mes en su tierra, sí ofreció ese valor en esa carrera, pero por Math Wizard, el que allí terminó tercero, ganó la única vez que corrió con su preparación y en otras manos terminó ganando un gran premio nueve meses más tarde. En esa cita, entonces, hubo un par de joyas escondidas.

El debut de Maximum Security

Maximum Security venció también en las tres competencias siguientes, incluido el Florida Derby (G1), todas ellas en la misma pista de Gulfstream Park. Y actualmente lleva otros cuatro primeros puestos en serie, para totalizar ocho festejos en 10 salidas a la pista. En medio de ello, fue tema de debate nacional el primer sábado de mayo pasado, cuando sufrió la primera descalificación por generar molestias a sus rivales en toda la historia del Kentucky Derby, la instancia inicial de la Triple Corona. Aquella resolución demandó casi media hora de espera, mientras los jueces observaban una y otra vez las imágenes del final de la última curva desde todos los ángulos, con convicciones muy opuestas. En las horas siguientes,

Donald Trump

, presidente de Estados Unidos, exteriorizó su discrepancia con lo sucedido en Twitter y abrió más la grieta: «La decisión no fue buena. Fue una carrera dura, en una pista embarrada, en realidad, una cosa hermosa para ver. Solamente en estos días de corrección política podría ocurrir tal exageración. El mejor caballo NO ganó el Derby de Kentucky, ¡ni siquiera llegó cerca!».


Al primero en cruzar el disco lo penalizaron hasta el 17° puesto y hasta el día de hoy Gary West no puede digerir aquella situación. En el barro y con las luces reflejándose en los charcos de agua de lluvia, el puntero se sorprendió con algo antes de ingresar en la recta, derrapó, se alejó de los palos y por unos instantes todos contuvieron el aire cuando War or Will, Country House (había sido segundo en la llegada y heredó el éxito), Bodexpress y Long Range Toddy quedaron involucrados. Incluso, West recurrió -sin éxito- a un Tribunal fuera de los hipódromos reclamando que su potrillo no cometió la infracción por la que fue castigado y ofreció 20 millones de dólares a los propietarios de esos cuatro caballos, a razón de 5 millones a cada uno, para el que le gane a Maximum Security en la siguiente carrera en la que se enfrentaran por el resto del año. Nadie se atrevió. Incluso, los West, que lideran una fundación de ayuda a ancianos de bajos recursos, habían anticipado que donarían sus ganancias a un Fondo para Jockeys Discapacitados.

La carrera de la polémica

Aquella tarde fatídica en lo deportivo, para más detalles, el entrenador Servis siquiera tenía pensado estar en el hipódromo de Churchill Downs. Cinco semanas antes, cuando el potrillo logró la clasificación, había confesado que tenía planeado irse de pesca ese primer sábado de mayo. No hace falta decir que su hobby quedó postergado y permaneció bajo la lluvia para sufrir con el mejor caballo que tuvo en su vida, con 18 años en la profesión en la que su hermano John ganó las mejores carreras 15 años antes, con Smarty Jones, que se impuso en las dos primeras instancias de la Triple Corona.

El sábado pasado, Maximum Security hizo que Servis conociera Riad, la capital de Arabia Saudita. Y el fastuoso King Abdulaziz Racecourse, el escenario de la primera edición de la Saudi Cup, convertida en la carrera más rica del mundo por su bolsa de premios de 20 millones de dólares. El caballo también ganó allí y sus dueños se llevaron la mitad de esa cantidad, compartida esta vez con

Coolmore

, el Real Madrid de las cabañas en el mundo hípico, que se aseguró los derechos reproductivos desde 2021 al adquirir el 50% del animal en los primeros días del año.

La Saudi Cup

Ahora, el mundo del turf gira alrededor de ese potrillo por el que nadie se animó a pagar 16.000 dólares, lleva acumuladas ganancias por casi 12 millones de esa moneda y aún le queda el resto del año para seguir sumando antes de ir al haras, donde cada uno de sus servicios podría llegar a costar no menos de 150.000, es decir diez veces más de lo que los West pagaron por la unión de su yegua Lil Indy con el padrillo New Year’s Day.

La emoción del final

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