Deportes

Manu Ginóbili y Adolfo Cambiaso en Instagram: la charla entre dos cracks del deporte argentino



Manu Ginóbili y Adolfito Cambiaso compartieron una charla en Instagram

Uno,

Manu Ginóbili,

brilló en el

básquetbol

y sigue siendo un referente aunque ya no siga picando la pelota. Otro,

Adolfo Cambiaso,

es el emblema del

polo

mundial y le sigue pegando a la bocha como ninguno. Sus nombres figuran en el grupo de elite, entre aquellos a los que los argentinos toman en cuenta al momento de armar un top 10 de los mejores deportistas de la historia nacional. Se unieron en

una transmisión de Instagram

en vivo, por 50 minutos y con miles de seguidores atentos a cada uno de los comentarios en una ida y vuelta de muy buena onda entre dos atletas a los que los atrapa el deporte en general, y siguen de cerca los logros de los argentinos en particular. Una curiosidad: es la primera vez que estuvieron cara a cara.

Manu, de 42 años, había sido protagonista de

una situación idéntica en las redes junto con el tenista Juan Martín del Potro,

que se recupera de una operación en una rodilla. Admirador de los íconos que trascienden las fronteras con su magia deportiva, ahora el ex basquetbolista gestó este encuentro con Cambiaso, al que se lo ve y escucha poco más allá de los torneos. «Nos comunicamos por correo electrónico cada tanto y se dio», dijo el polista, que este miércoles cumple 45 años y

c

reció idolatrando a Michael Jordan.

Por eso, tal vez, Manu ingresó en su galería de predilectos cuando vio que era capaz de hacer casi tanto como el norteamericano con la pelota en sus manos. Adolfito se deja atrapar por los hechos deportivos cuando toma el control remoto. Estuvo pegado a la televisión cientos de veces para verlos.

La relación entre ellos está, curiosamente, naciendo. «Es un placer conocerte por esta vía. Nos conocemos por mail», presentó la conexión Cambiaso.

«Es verdad, nunca nos vimos cara a cara»,

aceptó Ginobili. Y cuando habían pasado largos minutos de la charla, el propio Manu confesó cómo fue aquel primer enlace: «Me estaba por retirar y tenía la idea de recorrer el mundo. Tenía el sueño de hacer algo así y pensé en vos porque sabía que andás tres meses en cada lugar. Por eso te escribí, para ver cómo hacer, sobre todo por los chicos con las clases. Al final, mi mujer me dijo que no, que prefería que tengamos algo de estabilidad, y no se hizo».


Manu Ginóbili jugó hasta los 41 años en San Antonio Spurs
Manu Ginóbili jugó hasta los 41 años en San Antonio Spurs Fuente: Archivo – Crédito: San Antonio News

Finalmente, Manu se quedó en San Antonio, tras su retiro. «Mi familia está muy bien. Hacemos base acá y los tres meses de verano vamos a la Argentina. Vamos a Bahía Blanca, pero tenemos la casa en Monte Hermoso. Vienen las familias. Los últimos dos años los pasé allí. Desde los 17 no podía estar en las playas argentinas. Estoy feliz sin tener que planear tanto», describió Ginóbili.

Aunque fue un ida y vuelta, Cambiaso tomó más un rol de entrevistador. Pero, además, dejó al desnudo que ese tema del retiro era lo que más le intrigaba. «Jugar hasta los 41 años fue muy duro. Fui un privilegiado porque no tuve lesiones graves. Pero a los 36 comencé a tener algunas cositas, algún desgarro… y sentía que ya estaba más lento, se me llenaba de dudas la cabeza.

Me estaba empezando a afectar no ser el mismo, sentía que el técnico confiaba mucho en mí y yo no le podía responder de la misma manera.

A los 37 la pasé muy mal y me dije que cambiaba el chip o me retiraba. Fue un proceso individual, con poca ayuda de psicólogos. Logré liberarme de presiones y pasarla bien», retrató Manu.

Ahí, Adolfito se soltó y casi reveló sus planes para el futuro: «Te entiendo. Ahora yo estoy disfrutándolo. Me empieza a pasar algo así. Hubo un tiempo que me echaba el equipo al hombro, lo manejaba bien… Ahora tengo que hacer muchos ejercicios preventivos. La cabeza y la motivación es lo que te va llevando.

Quisiera jugar Palermo con mi hijo antes de retirarme. Cuando te empezás a sentir un poco más lento, te hacés muchas preguntas.

Yo lo sentí, pero lo superé y lo estoy disfrutando. Creo que jugaré con mi equipo un año más. Estoy esperando a mi hijo porque tiene 14. Acá tengo que aguantar más yo que él. El resultado será anecdótico. El físico y las ganas son claves».

«Fui muy obsesivo por mucho tiempo -replicó Manu-, me cargué de demasiadas responsabilidades.

Hasta que me dije que el básquetbol no era más una prioridad en mi vida, sino mi familia, llevar a los chicos a la escuela a la mañana. Estuve más sano. ¿¡Qué boludez esa de sentirse mal por no ser más el mismo!? Nadie es el mismo con el paso del tiempo, las neuronas no coordinan de la misma manera. Cuando lo pensé y me di cuenta, comencé a disfrutar otra vez del deporte. Veía que se hablaba muy bien de los que se retiraban en un nivel muy alto y pensé que yo iba a terminar como podía yo disfrutarlo. Se nos metió en la cabeza que tiene que ser así, porque si no no van a hablar bien de uno, y no tiene por qué ser así».

Cambiaso lo avaló: «No importa lo que van a decir, sino disfrutar uno, es verdad. Es obvio que voy a disfrutar de lo que me queda. Uno tiene esa tendencia a estar pendiente de lo que van a decir en el diario. ¡Claro que te importa lo que te dicen! Pero

el nivel que jugaste hasta los 41 es lo que a mí me motiva».

Manu y Cambiaso, de chicos

Ginóbili siempre tuvo en claro que el básquetbol era su faro. «Tenía como ídolos deportivos de chico entre los locales a Pichi Campana y después, a Juan Espil, que era de mi ciudad, y entre los extraterrestres a Michael Jordan, allá arriba, en el póster», aseguró Manu, que dejó Bahía Blanca por primera vez a los 17, para irse a La Rioja. «No sabía ni manejar. Me llevó mi viejo a La Rioja con el auto. Luego, a Italia me fui con mi papá y mi mamá, y después de unos meses me quedé solo. Estaba tan excitado que no lo sufrí. Fui con contrato, muy entusiasmado.

El golpe de ver a mis viejos volverse, moqueando, sí me pegó. Pero y

o no pensaba en la NBA.

Quería triunfar en Italia, a lo sumo llegar a Real Madrid», agregó.

«A mi primer perro lo llamé Jordan», le confesó Cambiaso, ante la sorpresa de Manu. Y habría más revelaciones del polista:

»

M

e volvía loco el tenis. Toda mi vida estuve en Cañuelas. Jugaba al tenis,

mis viejos armaron una escuela de polo y me era fácil jugar con extranjeros. Hice mi primer viaje a los 14 años, a San Francisco. Se me hizo muy fácil llegar. De chico sos inconsciente, no te vas dando cuenta. Hoy tengo un motivo muy especial porque tengo a mi hijo jugando y me pasa como a LeBron (James), que dijo que quiere jugar con el hijo».

Con Jordan tengo una admiración muy grande. Lo saludé un par de veces que lo crucé en Estados Unidos, pero no sé si me gustaría conocerlo. Creo que quiero seguir teniéndolo allá arriba, en el póster

Manu Ginóbili

Maradona, Messi, actores y tenistas…

La propuesta la hizo Cambiaso: «Tenés que invitar a 10 para un partido de fútbol. ¿A quién llevás?». La respuesta de Ginóbili cambió el eje y terminó siendo un hipotético asado. Manu comenzó a nombrar «a (Ricardo) Darín, (Guillermo) Francella, Seba Wainrach…» Enseguida, Adolfito le preguntó por jugadores de fútbol. «No conozco a casi nadie. A Messi lo saludé un día en los Juegos Olímpicos, en Beijing creo, y no era todavía este Messi. ¿Maradona? Diego me entrevistó cuando hizo su programa y fue espectacular ver el lado más humano suyo. Fue súper generoso conmigo. Yo lo admiraba por el lado del ídolo deportivo y me hizo ser más generoso con otros deportistas ver su generosidad. Fue una linda experiencia. A Diego también lo invitaría», mencionó.

Para el 10 de handicap de La Dolfina fue más fácil empezar a enumerar, pero tampoco llegó a los 10. «Batistuta, Messi, Maradona, Nadal, Federer… Son descomunales, no se entiende de lo que son capaces de hacer en una cancha. Soy amigo de los tenistas argentinos que están hoy. Nos cruzamos cuando coincidimos en algún país jugando. El deporte te conecta, voy a verlos, estamos en contacto», sostuvo. Y Manu agregó: «Los Juegos Olìmpicos, donde compartís la Villa, me hicieron muy cercano a los tenistas».

Sus momentos más sublimes

«Mi momento más top es cuando formé mi propio club, La Dolfina, y ganar con mis caballos, con mi historia. El polo se arma con muchos hermanos, muchas familias, pero yo soy solo. Hay ventajas y desventajas. A los compañeros podés elegirlos, pero a la familia no», dijo Cambiaso, y hubo risas compartidas. «Tengo compañeros que son como hermanos. Se logran amistades fuertes. Jugar en Argentina en lo mío es lo máximo. Gané en 1994 mi primer Abierto, pero en 2002 fue el primero con mi club y es un momento más fuerte», agregó.

Manu lo dividió: «A distinto nivel, fueron muy grandes los logros con la selección y en la NBA.

El Oro olímpico es incomparable. Es eso que se sueña, pero no te pasa. ¡Y nos pasó, nos quedó tatuado en la frente!

Es insuperable para nosotros, los argentinos. Por ahí a LeBron no le significa tanto, porque van con la responsabilidad de ganarlo. Pero también cuatro anillos de la NBA tienen mucho peso. Sobre todo el último, con ese equipo que teníamos y de la manera que lo ganamos». Y diferenció: «El All Star es un mimo, un broche para el curriculum. Pude estar dos veces, pero el partido no significó mucho. No me sentía que pertenecía a ese mundo. Inflo el pecho y me siento bien cuando me dicen que lo jugué, pero no creo que lo haya disfrutado».

La vida después del retiro y los clones

«¿Vas a ser coach?», le preguntó Cambiaso a Ginóbil. Manu no dudó: «Es muy duro. No creo que esté preparado para hacer ese circuito de ir y venir, hacer bolsos, viajar, estar en forma. Ahora estoy sin presiones y con la atención puesta en la familia. Por ahora, no quiero responsabilidad ni presión. Llevo prácticamente dos años retirado y lo estoy disfrutando».

Adolfito siente que no se va a retirar nunca, aunque ya no juegue profesionalmente. «Yo soy criador, me encantan los caballos. Podés tener 70 años y seguir montando, y disfrutándolo. Me metí en el clonaje, además. Voy a la caballeriza.

El día que no juegue voy a seguir disfrutando por todo lo que rodea a los caballos. Lo puedo hacer a otro nivel.

Nosotros estamos en la venta de caballos… Lo puedo disfrutar desde otro lugar. El polo tal vez te ayuda a dejar y seguir. Igual, en la Argentina estoy poco. Para María es una movilidad enorme, pero me sigue. Eso me lleva a mi a trabajar tranquilo, con una gran libertad», explicó.

Y el tema de los clones atrapó a Manu. Lo invitó a explicarle cómo es eso y a ponerlo como tema central del primer día que se encuentren, en la Argentina o los Estados Unidos. «Ponele que quiero hacer un equipo de todos Ginóbilis, puedo», le dijo. Y el ex basquetbolista le retrucó, con humor: «¡Qué sean todos LeBron!»


Adolfo Cambiaso, el número 1 del polo mundial; marcó el rumbo en la clonación
Adolfo Cambiaso, el número 1 del polo mundial; marcó el rumbo en la clonación Fuente: LA NACION – Crédito: Sergio Llamera

Y la clonación los llevó a hablar de la ciencia y el coronavirus.

«La ciencia va a fondo. Ojalá que ande rápido con esta pandemia»,

dijo Cambiaso. «La necesitamos más que nunca», asintió Manu. Y eso los llevó a repetir los consejos que se ven a diario en todos lados. «Hay que hacerlo por uno mismo, no pensarlo como obligación, para que sea más fácil quedarse. Está bravo para el que vive al día», sostuvo Adolfito.

«Por lo que veo y comparo, en la Argentina se está respetando mucho. La clave es el uso del barbijo y no dejar de tomar todos los otros recaudos. Cuando empiecen a liberar zonas va a ser muy importante seguir con el barbijo, seguir respetando al de al lado, a los mayores. Yo tengo un patio enorme, pero otros son siete personas en una departamento chico», detalló Manu.

En algún momento se interrumpió la conexión y Cambiaso le pidió socorro inmediato al hijo. En otro, el tema central fue las mujeres que llevan más de dos décadas acompañándolos a cada uno. Y en el cierre, con promesa de volver a hablar pronto, volvió a aflorar el tema del retiro. «Todos me preguntan cuándo me voy a retirar. Entonces, me quedo pensando que estoy muy viejo o quieren que me retiren. Pero me voy a ir a dormir un poco más contento esta vez, porque muchas de las cosas que me dijiste me sirvieron», finalizó Adolfito, en otra noche mágica en las redes.

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