Deportes

Enzo Francescoli: «Este River podría dar pelea en cualquier liga de Europa»



Con la magia del pasado, con la seguridad del presente: «River daría batalla en cualquier liga de Europa», avisa Francescoli desde su oficina en Núñez Fuente: LA NACION – Crédito: Ignacio Sanchez

Marcelo Gallardo se acercó al golf desde la desesperación. Se había desgarrado el muslo izquierdo cuando faltaban 50 días para el Mundial de Francia y temía perderse la Copa del Mundo. Se entregó a las manos

salvadoras

del kinesiólogo Jorge Bombicino, que como primera medida lo llevó a un

driving

. «Pegale a la pelotita» le indicó. Gallardo explotó de furia, estaban perdiendo el tiempo. Fueron cuatro días con un profesor tirando a cualquier lado. Hasta que encontró el

toque

, descubrió la magia. Transitó la rehabilitación ya sin impotencia, abrazado a ese terapéutico hobbie que había llegado para quedarse. Gallardo hoy presenta un buen handicap, un putt confiable, entiende de caídas en el green, conoce de hierros, tee y no son pocos los que destacan su swing. Pero

Enzo Francescoli

también juega al golf. Casi siempre con amigos, y todas las veces que puede contra Gallardo. «Es muy competitivo, pero muy competitivo… Si hace mucho que no juega, te evita, evita jugar, se cuida si siente que pudo haber perdido el

timing

«, cuenta, y abre una hendija de la intimidad millonaria. Enzo, probablemente sin darse cuenta, retrata al depredador que habita en Gallardo. Siempre al acecho. «Lo ves y no se le mueve un pelo, no sabés si está bien o está mal. Admiro esa fortaleza, ese espíritu para superarse siempre», elogia el uruguayo que llegó al bronce.

Quizás cobijado por ese manto protector que despliega Gallardo, la definición de la

Superliga

encuentra a Francescoli confiado. Sin excesos, claro, sin desbordes. De otro modo no sería él. Nuevamente Boca, nuevamente un título en juego. Y una sensación de

déjà vu

que lo impulsa. «Yo ya había dicho que las últimas fechas iban a ser duras, difíciles. Pero al equipo lo veo bien. Tengo mucho optimismo; una vez más, en un momento decisivo, va a poder hacerse fuerte en Tucumán y obtener esa victoria que le permitiría ser campeón. El equipo sabe convivir con la presión, lo ha demostrado todos estos años. River depende de sí mismo y eso no es poca cosa», advierte. Y recalca ese paso adelante, ese punto más en la tabla de posiciones cuando asoman los últimos 90 minutos que sentenciarán el campeonato.

Ni el empate con Defensa y Justicia ni la caída en Quito. La adversidad como combustible, todo un estímulo en la vida de Francescoli. Ayer, hoy. «¿Si recuerdo cuánto me costó ganarme a la gente de River? Sí, claro, fue la época del ‘uruguayo carne de paloma….’, que después lo entendí, cuando me lo explicaron. Yo llegué en un momento complejo del club a principio de los ’80. Tuvimos una huelga de más dos meses, venían los hinchas a vernos correr en el entrenamiento… Ahí, al ladito estaban, ufff. Yo tenía 20 años y si miro para atrás, digo:

¡cómo me la banqué!

Había venido solo a la Argentina porque Mariela, mi novia que después fue mi esposa, en ese momento estaba terminando los estudios en Uruguay. Ese es un tema. como el caso de De La Cruz. Vino acá con 20 años, llegó desde Liverpool, yo venía de Wanderers… y te cuesta. Te tenés que adaptar y algunos lo hacen con más rapidez y sin darse cuenta. Alario es el mejor ejemplo, pero a otros les cuesta mucho más.


Confiado ante la definición de la Superliga, Francescoli revela los secretos de una era
Confiado ante la definición de la Superliga, Francescoli revela los secretos de una era Fuente: LA NACION – Crédito: Ignacio Sanchez

-¿Un mal entorno arruina a un futbolista?

-Si la compañera a tu lado es la mejor, si el amigo es el mejor, si la familia es paciente y te ayuda, todo se hace más fácil. Es como en la vida misma: si justo se te cruza la compañera que no es la adecuada, el amigo incorrecto y la familia que no te acompaña, y… ahí se complica. Y en esta profesión mucho más porque estás muy expuesto, sos público. Y mucho más para los chicos de hoy con las redes sociales. Estar enfocado ahora es muy difícil, hay mil dispersiones. Nosotros no teníamos más que pensar en cómo íbamos a hacer los goles. Hoy se vive otro mundo, por eso se necesita otro contexto. Nosotros teníamos un masajista, un médico, un kinesiólogo, con suerte, porque estábamos en River, y pará de contar. Hoy los cuerpos técnicos son multidisciplinarios, hay coaching, psicólogos, nutricionistas, neurociencia, hay muchas más herramientas. Y se necesitan. Hoy se necesita un ambiente mucho más contenedor. Antes no teníamos nada. De lo que estoy seguro es que los fenómenos de los ’70 y los ’80 hoy también serían fenómenos, y los de hoy lo serían en esa época. Obviamente con otras particularidades: los de hoy con más panza y pelo largo, y los de antes siendo más atletas y con el cuerpo tallado.

-¿Notás a los jóvenes muy apurados,

queman

etapas?

-Yo no soy mucho de decir que «todo lo pasado fue mejor». Yo me críe solo con una pelota de fútbol, no tenía otra cosa, y hoy esta generación vive en un mundo diferente. Hay cambios, sí, pero por necesidad, y no por necesidad de los chicos, sino nuestras necesidades. Cada vez necesitamos sacar chicos más jóvenes porque se van más rápido. La generación intermedia, la de veintitantos, no está, juega afuera. Tenemos que generar pertenencia en nuestras inferiores, por eso es muy bueno que Marcelo también se involucre como lo hace.

-¿Qué reproches te hacés en tu función de manager?

-Reproches no, pero seguro que la he pifiado porque acá vivís de acierto y error. Cuando nos juntamos por primera vez con Rodolfo [D’Onofrio], me planteó qué quería hacer, y yo le dije que quería hacer esto que hago hoy. Estoy contento. Yo entendía que River debía volver a tener una manera de ser, de actuar y de pensar, desde su presidente hasta los chicos. Había que generar una línea de conducta que bajara desde él. Desde luego, ayudaron los resultados. Si en esto no te ayudan los resultados, estás en problemas. La idea era transformar a River, con la ayuda de un montón de gente, con Marcelo a la cabeza. Porque es un pibe…, bueno, yo le digo pibe y no es ningún pibe…, es un entrenador que se ha involucrado en esa realidad que queríamos transformar. Él conoce a River desde los 14 años y también quería este cambio. Él también quería este River de pertenencia, donde lo que importan son el club y el escudo. ¿Errores? Seguro que cometimos, y yo en primer lugar: la contratación de algunos jugadores y la no contratación de otros, es inevitable, estoy en un lugar donde se toman de decisiones y se cometen errores. Pero con la ideal global estoy muy contento.

-¿Por qué no se afirma el manager en la Argentina?

-Porque no estamos acostumbrados. El fútbol siempre estuvo manejado por directivos, y el dirigente, que deja su vida, su familia, quiere estar, quiere tomar las decisiones. Mirá, por ejemplo, yo no me siento en condiciones de ser presidente de River. Es muy difícil, pero muy difícil, esto es como un ministerio, una gobernación… Acá hay 5000 personas todos los días que dependen de vos y otros 15 millones que están mirando qué haces. Yo lo veo a Rodolfo y digo ‘¿cómo hace este tipo?’ Lo llaman a las 5 de la mañana para decirle que se rompió una caldera. Hoy estos clubes tienen el andar de una empresa y vos necesitás que el presidente esté enfocado en eso, y la parte deportiva la delegue de una manera lógica. Y no es que acá yo digo tiene que venir Pedro y viene Pedro, porque primero tiene que estar de acuerdo Gallardo porque él va a poner a Pedro en la cancha, y segundo tiene que estar de acuerdo el presidente porque es el que le va a pagar. Mientras estas cosas funcionan, el manager está bien. Ahora, si el manager compra sin decirle al técnico, o compra el presidente sin consultar a nadie., ahí el manager está al pedo. Cuando me dicen que el mundo River está más enfocado en Gallardo-D’Onofrio, D’Onofrio-Gallardo, intentando menoscabarme, yo digo que así está bien.


Enzo, en su oficina en Núñez
Enzo, en su oficina en Núñez Fuente: LA NACION – Crédito: Ignacio Sanchez

-Enzo Francescoli

retro

. ¿Por qué no jugaste en un club grande de Europa?

-Estuve cerca de jugar en la Juventus, me había recomendado Platini, y hasta tuve un precontrato firmado. Me reuní con Agnelli en París y estaba todo bien, pero Matra Racing de París, mi equipo de Francia, no me dejó ir. Me senté con el presidente Jean-Luc Lagardère para saltar a Juventus y me dijo que no me podía dejar ir porque era la figura del equipo y tenía que priorizar a Matra. Salí de esa oficina con mucha bronca, a los insultos, bien a la sudamericana; me agarró y me dijo:

«Si un hijo estuviese en el mismo lugar, yo haría lo mismo»

. Yo había llegado a Francia con la idea de, después, ir a la meca, que en ese momento era Italia. Hoy lo veo desde mi función y Jean-Luc estuvo perfecto. Después, en el 87, hubo un sondeo de Barcelona y hasta hablaron conmigo; también apareció la Roma y viajé en un fin de semana libre, hablé con el técnico Liedholm y el presidente de ese momento. Pero ahí tuvo razón el Matra, porque yo tenía contrato y había ido a hablar con un club, así que me la tuve que bancar.

-¿Con quién te hubiese gustado jugar? Ayer, hoy…

-Con cualquier buen jugador de antes o de ahora. Maradona, Messi…, ¿a quién no le va a gustar? Lo enfrenté muchas veces a Diego en Boca y en la selección y me hubiese gustado jugar con él, obvio.

-¿Te hubiese gustado jugar en el River de Gallardo?

-Sí, me hubiese gustado porque para el nivel técnico que yo tenía, una exigencia como la que tiene este River, con mucha dinámica, me hubiese mejorado y potenciado. Al ser punta o atacante, jugando en los últimos 30 metros y con cinco o seis pelotas de gol por partido. obvio, me hubiera encantado. Aparte este equipo tiene una dinámica que en nuestra época no existía. Muchos jugadores de antes, con esta dinámica del fútbol hoy, hubiesen sido mucho más determinantes.

-Pero te hubieses tenido que exigir más.

-Sí, claro. A mí me gustaba mucho jugar, no tanto correr. Corría, pero si me dabas la pelota estaba todo el día. Si me sacabas a correr, y, ya no me gustaba. Cuando tenía 16, 17 o 18 años, antes del entrenamiento corrías 20 kilómetros, hacías fondos, subidas en la arena…, era más aburrido.

-River perdió 1-0 con Juventus la Intercontinental ’96. Ahora, en la final del Mundial de Clubes hay una brecha mayor con los europeos. ¿Es una tendencia inmodificable?

-En el segundo tiempo le hicimos partido a la Juve, porque en el primero nos comimos un baile… Ahora es muy difícil, la brecha cada vez es mayor. En el fútbol, y diría también, en muchas cosas de nuestra sociedad. Cuando enfrentamos al Barcelona, lo enfrentamos con más de 400 millones de dólares de diferencia de presupuesto. Y no solo eso, sino que también la mayoría de sus figuras eran de acá, eran sudamericanos, entonces eso te da más bronca. Este es el escenario, y la única forma de tratar de acercarse es seguir compitiendo. Algún día les vamos a ganar; por suerte, de casualidad o porque habremos crecido. En definitiva es fútbol, y muchas veces las cosas ocurren sin más explicación. Pero hoy, con algunos clubes de Europa, existe una gran diferencia.


Con Ariel Ortega y Roberto Monserrat, en uno de los tantos festejos a fines de los 90
Con Ariel Ortega y Roberto Monserrat, en uno de los tantos festejos a fines de los 90 Fuente: LA NACION

-¿Qué pasaría si River jugase en la Liga de España, por ejemplo? ¿Saldría tercero detrás de Real y Barça, pelearía el título o andaría en mitad de tabla?

-River daría batalla en cualquier liga de Europa…, estaría en la pelea. No sé si ganaría esas ligas, pero daría batalla. Sostener los planteles, sostener lo que funciona, ha sido una buena decisión del club. Cambiar poco, lo mínimo posible. Se fueron Pity, Palacios, pero hemos tratado de sostener… y acá es muy difícil con nuestra economía. Con devaluaciones y con dos períodos de pases abiertos que le da la posibilidad a Europa de venir dos veces a desarmarnos un plantel. Es muy complejo sostener los nombres, por eso el esfuerzo de River, de Boca, de Flamengo, en definitiva los que sostienen la competencia en Sudamérica, es muy grande. Y la lucha ya no es solo desigual con Europa, también con el mercado chino, con la MLS, con muchos equipos de México. Se hace lo que se puede.

-Hace poco Gallardo distinguió el esfuerzo por encima del talento. ¿River gana por su juego y por su cabeza?

-Sí, sí, puede ser. Son chicos con una alta capacidad de interpretación. Y el fútbol de hoy necesita de un jugador muy enchufado, ya no sólo importa la técnica, que por ejemplo era mi principal característica. No hay secretos, pero sí méritos. Y las líneas de conducción son clave. Si un vestuario va para un lado es muy difícil que dos jugadores vayan para otro. Los expone, los saca. Desde Ponzio, los grandes bajan un mensaje hacia los chicos, hacia las inferiores. Y eso también baja del cuerpo técnico al resto de los cuerpos técnicos del club. En esta etapa de Gallardo no hubo problemas internos y se debe a todos, incluida la gente que trabaja en el club. Cuando mantenés el orden y las reglas son claras, se logra la armonía. Todo esto construyó una manera de ser. De creer. Y River cree en River.

Riquelme y Maradona: entre la inteligencia y los homenajes

Enzo Francescoli es amigo de Diego Maradona y por nada del mundo se iba a perder la despedida del crack en 2001. Aunque fuera en la Bombonera, ¿

suelo enemigo

? Esa tarde, con la camiseta número 10 xeneize jugaba un tal Juan Román Riquelme, que en el entretiempo se acercó al uruguayo y lo sorprendió con una pregunta: ¿por qué paraba siempre la pelota con el empeine? Enzo, zorro, le confesó que lo hacía para dejarle los tapones a la vista al adversario que llegaba por detrás…

-¿Qué te genera que Riquelme, en reiteradas oportunidades, haya elogiado a este River?

-No lo conozco tanto a Román, recuerdo que era un niño en la despedida de Maradona en la cancha de Boca, pero creo que, además de haber sido un gran jugar, es muy inteligente y no esconde lo que piensa y lo que quiere decir. Más allá de las camisetas, siempre voy a hacer todo por River y para mí River es todo, pero si mañana Boca es mejor, no tendré por qué no decir que Boca es mejor. Son circunstancias de este deporte, momentos del juego y sólo se trata de aceptar realidades. Cuando uno esconde esas cosas se pone solo en un lugar bastante incómodo. Y él es un tipo que evita los lugares incómodos, que no quiere dejar de ser él y acepta si el otro es mejor. Si el otro juega mejor, ¿cuál es el problema? Tampoco por eso nadie se va a tener que cortar las venas. El cariño que la gente de Boca siente y sentirá por Riquelme no va a cambiar porque diga que River juega mejor al fútbol.


Francescoli y Maradona, en un clásico de 1995: siempre cercanos, a pesar de las distancias y las camisetas
Francescoli y Maradona, en un clásico de 1995: siempre cercanos, a pesar de las distancias y las camisetas Fuente: LA NACION

-En esta parte del mundo, las pasiones no suelen ser tan comprensivas…

-El hincha es hincha, y está bien. Y desde su lugar ejerce esos sentimientos extremos. Como también, y hay que entenderlo, se gasta todo un sueldo para ir a ver un partido. Bueno, ese es el hincha. No pretendamos entonces que el hincha entienda ciertas cosas; en cambio nosotros desde acá, y ustedes que son los que comunican, sí tenemos cierta responsabilidad y nunca debemos pararnos en el lugar del hincha. Yo no estoy en River para ser hincha, sino para colaborar con un club que me ha dado todo. Yo no me puedo poner en hincha, e insisto, si mañana Boca juega mejor, y lo tengo que decir, lo diré porque es parte del juego.

-Jugaste el partido despedida de Diego Maradona, en la Bombonera, y nadie te silbó. ¿Todavía lo vivís como una conquista?

-Lo vivo con alegría, pero también es una cosecha lógica porque yo siempre respeté a Boca. Siempre me manejé así: yo iba a jugar con River a la Bombonera, y si hacía un gol lo festejaba con la gente de River. Y hoy la gente reconoce ese respeto. A mí me da mucha cosa hacer notas y generar este «yo digo» o «acá estoy yo», porque no creo que sea así. Dios me dio un don que fue tener más sensibilidad que otros en las piernas para jugar a la pelota, pero por eso no me creo más que los demás. Trato de no llamar la atención. Conmigo se ha creado una imagen: mucha gente cree que nunca me peleé, por ejemplo, y claro que me he peleado, pero, ¿por qué lo voy a andar contando? Yo si tengo que decirte algo, no voy a utilizar un micrófono o una cámara, voy y te lo digo.

-¿Cómo analizás al Maradona entrenador de Gimnasia?

-Es un placer que Diego esté laburando en la Argentina. Ojalá le vaya bien y pueda estar muchos años en su país. Sé cuánto lo disfruta.

-¿Cómo tendría que recibir River a Maradona si un día llega como técnico al Monumental?

-Las cosas deben ser espontáneas, para bien o para mal. No creo que haya que forzar las situaciones. Y en River pasará como lo sienta la gente de River. Yo he hablado con Diego y me pone muy feliz que esté acá, porque disfruta siendo técnico y sintiéndose útil y activo en el fútbol. Me pone bien porque lo siento un amigo. Y la gente debe hacer lo que sienta, no hay que forzar nada. Eso es lo más leal que uno puede hacer como ser humano.

-¿Sufriste al Maradona más desequilibrante? Él siempre dice que su mejor partido en México ’86 fue ante Uruguay.

-Uruguay, en los octavos de final de esa Copa del Mundo, fue el partido más complejo para Argentina en todo el torneo. Estoy convencido de eso. Y no por el primer tiempo, pero sí por el segundo; no hicieron la diferencia en el primero y nosotros en el segundo, jugados por jugados, intentamos, crecimos y les complicamos el partido. Los asustamos un poco, sí. Diego volaba, y mirá que después vendría el partido con los ingleses, pero sin dudas que ese fue el mejor Maradona de todos.


Y en la Bombonera también:
Y en la Bombonera también: «Me pone muy feliz que Diego esté acá, porque disfruta siendo técnico, sintiéndose útil y activo» Crédito: Twitter

La fama y el peso de un apellido que se volvió leyenda

«Mis viejos buscaron un italiano corto que pegara con un italiano largo», cuenta y explica el origen de ese nombre que se volvió una marca en River. Enzo, y todos saben de quién se trata. «Hoy me cruzo con un montón de chicos de 20/25 años que me cuentan que se llaman Enzo porque su papá…, y sí…, espero que les guste», bromea. Sus hijos se llaman Bruno y Marco, ambos nacieron en París, pasaron los 30, ya son grandes y ellos llevan un apellido potente. ¿Fue difícil? «Es una pregunta para ellos. yo, en su lugar, me hubiera complicado. A Marco lo complicó, que fue el que quiso jugar. Bruno no se dedicó, juega por afición nomás. Igual, es mucho mejor que se les complique desde el cariño que me tiene la gente a que los hubiesen puteado por el recuerdo que dejó su viejo. Supongo que debe ser peor que te puteen. Por suerte no me pasa y vivo tranquilo», relata.

Fumó siempre. Se separó hace 6 años de Mariela, su novia desde la juventud. Claudio Morresi y Ariel Ortega fueron sus mejores compañeros en la cancha, le hubiese gustado ser dirigido por Pep Guardiola y por Bielsa, y bromea con el recuerdo de la chilena a Polonia en Mar del Plata, en febrero del ’86: «Cada vez me cruzo con más gente que me dice que estuvo en la cancha…, ¡no sé cómo entraron tantos!». Y desafía: «Esa noche hice tres goles…, pero nadie se acuerda de eso». River caía 4-2 a siete minutos del final y ganó 5 a 4. Aclara que no tiene buena memoria, pero recuerda lo revolucionarios que le parecieron los entrenamientos con electrodos en París; las discusiones con Jean-Luc Lagardère, el dueño de Racing Matra; las pretemporadas en la nieve; las obligaciones defensivas que le imponía Claudio Ranieri en Cagliari… «Si llegábamos a mitad de la cancha, gritábamos gol», y suelta una carcajada que suele administrar el uruguayo.

Enzo sobrelleva la fama y se esmera por no fallarle a la gente. «Trato de comprender la situación, porque hay días que naturalmente uno no está de humor para atender todos los pedidos. Pero cuando salgo a la calle, tengo que saber que sale Francescoli, de lo contrario me quedo en mi casa. Si por ejemplo al aeropuerto llegás justo de tiempo, y te parás ante todos los pedidos, perdés el vuelo. Y el avión sale igual, no te espera porque te llames Francescoli, no, no. Me acostumbré, y trato de no quedar mal con nadie».

Francescoli repite que es un ciudadano más. Solo acepta que tuvo una cualidad diferente. ¿Tuvo o tiene? «Hoy juego en algunos picados y siento que esa sensibilidad no se va. Yo lo había notado al jugar con ex futbolistas en mi época de jugador: aquel que tuvo técnica, siempre la va a conservar. Obviamente la que piensa es la cabeza, y cuando la idea llega al pie…, la pelota ya pasó». Confesiones de Enzo Francescoli a sus 58 años.

La era Gallardo: «Nunca pensé que iba a ser lo que es»

Enzo Francescoli estuvo a un paso de jugar la final de la Champions League 1990, cuando solo faltaban un par de meses para el Mundial de Italia. Por la llave de enfrente venía el Milan de Arrigo Sacchi, con Marco van Basten, Ruud Gullit y Frank Rijkaard, que dejaría en el camino al Bayern Munich de Jupp Heynckes. En la otra semifinal, Francescoli en Olympique de Marsella, con Jean-Pierre Papin, Jean Tigana, Manuel Amorós, el inglés Chris Waddle y un jovencísimo Didier Deschamps. ¿El Rival? Benfica, dirigido por Sven Goran Eriksson. Victoria gala por 2-1 en el Vélodrome y caída 1-0 en el Estádio da Luz, a cinco minutos del final, con una grosera mano del angoleño Vata. Afuera por el gol de visitante. Ese partido todavía le duele a Enzo Francescoli.

Deschamps actualmente tiene 51 años. Entonces, era un pibe de 21. Ganó todo como futbolista, incluso el Mundial de Francia 98 como capitán de

Les Bleus

. Se retiró y enseguida abrió su carrera como entrenador, y en Rusia, dos décadas después, otra vez condujo a Francia al título mundial. «Lo vi nacer como jugador a Deschamps; era muy intenso, disciplinado y un gran profesional. No me hubiese imaginado esta carrera de entrenador, pero en el fútbol pasan cosas. Con Marcelo [Gallardo] pasó lo mismo. A pesar de haberlo elegido, nunca pensé que iba a ser lo que es. A veces la gente sigue creciendo de manera exponencial y llega a estos lugares. Otro ejemplo es Zinedine Zidane, con él pasó lo mismo».


Sobre Gallardo:
Sobre Gallardo: «Como jugador fue muy bueno, talentoso, pero especialmente tenía mucha voluntad para sobreponerse a las lesiones. Siempre tuvo esa fuerza para superarse» Crédito: Twitter

-¿En Marcelo Gallardo notaste un gran cambio del jugador al director técnico?

-Cuando yo volví a River, él tenía 17 para 18 años. Y ya era un pibe con mucha personalidad, más allá de su juventud. Como jugador fue muy bueno, talentoso, pero especialmente tenía mucha voluntad para sobreponerse a las lesiones. Siempre tuvo esa fuerza para superarse. Con el tiempo fue creciendo, y al convertirse en entrenador, trasladó ese perfil superador para ser cada vez más positivo. Además, se preparó, es muy inteligente y percibí que tenía las cosas bastante claras en esas charlas que tuvimos antes de traerlo a River. Pero tampoco yo soy quién para decir cuál es la fórmula. Fue mucha intuición y sentido común: era un tipo de la casa, inteligente y con mucha personalidad.

-Muchos excompañeros de Gallardo confiesan su sorpresa por esta carrera como entrenador. No se lo esperaban.

-Sí, fue así, yo lo recuerdo al Marcelo jugador con una gran pegada y técnica, y creo que esos problemas físicos de los que hablaba le terminaron fortaleciendo la personalidad. Y eso, con el andar de su vida, lo fue mejorando. Cuando lo vi en aquellas charlas antes de traerlo a River en el puente aéreo Montevideo-Buenos Aires, y en otra cerca de su casa por La Lucila, donde vivía, hablamos del juego, de que River tenía que tomar riesgos y jugar de una manera determinada. Antes le pregunté algunas cosas al ‘Chino’ Recoba de su paso por Uruguay, porque el tema generacional también me pareció importante. Yo allá tengo muchos conocidos y todos me dijeron que anduvo muy bien.

-¿Le das consejos a Gallardo?

-No, no. solo si sale de manera espontánea. Nunca, desde que estoy, nos hemos convocado formalmente para charlar de un tema futbolístico puntual, más allá de los mercados de pases, desde ya, porque esa es mi área . Cuando nos vemos, cuando viajamos, cuando voy a la concentración, cuando estoy en el predio de Ezeiza y tomamos un café y sale la charla de manera ocasional., solo ahí, puede ser. Después, no. Jamás, y jamás lo haría. Por eso funcionamos, cada uno en su rol. Marcelo sabe que yo nunca haría eso.


Fútbol champán: Francescoli y una relación fraternal con Zidane.
Fútbol champán: Francescoli y una relación fraternal con Zidane. «El alumno fue mucho mejor que el maestro», cuenta hoy el uruguayo Crédito: Twitter

-El futuro de River, post era Gallardo. ¿Cuántas veces se te cruza ese escenario?

-Será una decisión de él, cuando él quiera. Mientras, tiene contrato hasta diciembre de 2021. Yo me crié tomando decisiones solo cuando se presentaba la situación, no antes. ¿Penal? Bueno, ok, vamos a patearlo. Si lo erro se va todo a la mierda y si lo hago soy Gardel. Y bueno, tenés que jugar con eso. Y he errado y he convertido. Entonces, cuando se vaya Marcelo, porque algún día va a pasar., veremos qué hacemos. Pero hoy, que Marcelo está feliz acá, no puedo estar pensando en qué haremos cuando se vaya. No puedo estar preparado para algo que no sé cuándo va a suceder. No tengo nada pensado, solo que la lógica diría que podría ser alguien que conozca al club.

-¿Germán Burgos? Suena su nombre, vos hablás de pertenencia e identificación millonaria.

-No sé de dónde lo sacaron…, pero es normal, lo entiendo. He ido a España, he comido con él, y tengo la mejor con Germán. Pero también tengo la mejor con Astrada, con Hernán Díaz. Quizás sea porque circula que se va a separar de Simeone. Tenemos contacto, nos escribimos siempre, es verdad, pero jamás hablamos del futuro de River. Germán también se mensajea con Marcelo, no tengo por qué esconder nada. Ojalá algún día River y Germán coincidan porque lo aprecio como tipo, y si quiere ser técnico, que sea el técnico de River estará muy bien. Pero no sé si eso va a suceder. O tal vez ocurra cuando yo ya no esté acá.

-¿Y Enzo Francescoli entrenador es una opción que descartaste definitivamente?

-Nunca digo nunca. Y como aclare, yo soy un tipo acostumbrado a tomar decisiones solo cuando aparecen las situaciones. Veré, algún día. Pero yo estoy bien donde estoy. Si yo hubiese querido ser técnico, y muy probablemente me hubiese ido como la mona, lo hubiese sido. Y si hubiese querido ser dirigente, también: le decía a Rodolfo [D’Onofrio] y me metía en una lista. Pero estoy donde quiero estar. Y soy feliz.

Enzo por el mundo: su amigo Zizou

P: ¿Cómo surgió la relación con Zinedine Zidane?

R: Todo se dio en Marsella. Nosotros hacíamos muchos entrenamientos diferenciados en grupos según las posiciones. Así que yo iba mucho con Jean-Pierre Papin, Chris Waddle y algunos de los arqueros a laburar centros, control orientado y definición. Zizou cuenta que de pibe iba a ver los entrenamientos. Y él dice, aunque yo creo que exagera, que aprendió ahí. Hoy tengo una gran relación con él, hasta hicimos un reality en España hace algunos años. Claramente, el alumno fue mucho mejor que el maestro. Antes de la Intercontinental contra Juventus, en el 96, me enteré que le había puesto Enzo a su hijo por mí. Por eso le di mi camiseta tras el partido. Después supe que la usaba como piyama en las concentraciones. Con Zizou somos un poco parecidos, callados, aburridos dirá alguien. Es un tipo muy inteligente. Lo demuestra con su fútbol y también en su vida, por eso tiene éxito como entrenador.


Admiración mutua: Zinedine Zidane nunca ocultó su predilección por el fútbol de Enzo
Admiración mutua: Zinedine Zidane nunca ocultó su predilección por el fútbol de Enzo Crédito: Twitter

P: ¿El mejor DT de tu carrera fue Veira, Tabárez, Ranieri, Gallego. o Ramón?

R: El portugués Artur Jorge. Para mi idea y estilo de jugador, fue el que me dio más armas. No te aburrías en los entrenamientos, siempre fue muy frontal y entendió mis ganas futbolísticas de crecer sin mirar tanto la parte económica.

P: ¿Tabárez es…?

R: Lo conocí a fines de los ’80 como entrenador y ya pensaba como hoy. Ya tenía la visión de un fútbol un poco más moderno del que se jugaba entonces en Uruguay. Lo consiguió llevar a cabo más adelante, con una camada muy buena. Me alegro por él, porque la idea que tenía la pudo demostrar con el tiempo.

P: ¿El mejor uruguayo de los últimos 25 o 30 años? Recoba, Forlán, Montero, Cavani, Suárez, Fonseca, Sosa. ¿o Francescoli?

R: Es muy difícil. yo además soy muy vergonzoso para generar opiniones de este nivel. Lo digo con todo respeto: creo que por lo que hicieron en la selección, Cavani y Suárez están por encima de todos. Hay que ser realistas. Pero hubo grandes jugadores, todos los que nombraste, y sumaría también al ‘Pato’ Aguilera.

ADEMÁS

Related posts

El Leeds de Bielsa se despidió de la FA Cup con una derrota ante Arsenal

admin

«El señor de los trolls»: un argentino, implicado en el escándalo que hace temblar a Barcelona

admin

Rosario Central-Boca en la computadora: cómo se movieron en la cancha y los remates de cada equipo

admin

Leave a Comment

Este sitio web utiliza cookies para mejorar su experiencia. Asumiremos que está de acuerdo con esto, pero puede optar por no participar si lo desea. Aceptar LEER MÁS

Políticas de Privacidad