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Coronavirus. Un calvario en Ecuador: el desolador testimonio de los representantes del fútbol argentino



Carlos Alfaro Moreno, ídolo y presidente de Barcelona: «Nadie está preparado para algo así» Crédito: Twitter

Ecuador vive un calvario por el coronavirus. Por la virulencia de los contagios es el país con mayor tasa de mortalidad por cantidad de habitantes de Sudamérica y muchos muertos terminan, en el caso de Guayaquil, en las calles o en contenedores. Los servicios de salud están colapsados, los hospitales desbordados y las pruebas de laboratorio no alcanzan. En este país variado y rico en parques naturales viven una gran cantidad de argentinos ligados al fútbol: Carlos Alfaro Moreno, Jorge Célico, Edgardo Bauza, Michael Hoyos y Aníbal Leguizamon, entre otros. La mirada, en su mayoría, es similar: «Nunca imaginamos que íbamos a vivir esto».

La provincia de Guayas y su capital, Guayaquil, son las más castigadas por la pandemia, que hasta hoy dejó 3163 contagiados y 120 fallecidos desde el 29 de febrero. Así, el 70% de los infectados se concentra en esa región. Son números que, de todos modos, no reflejan la realidad, algo que admitió el propio presidente Lenín Moreno.

Alfaro Moreno, de vasto recorrido en Ecuador, reside en Guayaquil con su familia. Actualmente es el presidente del club Barcelona. «La realidad golpea. Nadie está preparado para algo así, las últimas 72 horas fueron terribles. Con los hospitales desbordados, hay gente que falleció en sus casas. Yo amo a esta país, por eso estoy muy triste», apunta a LA NACION el ex delantero de Independiente y la selección argentina, entre otros. Al ser un personaje muy reconocido en este país, ‘Beto’ trata de ser medido en sus palabras. «Hay un tema político que es bravo. En cuanto a Barcelona, los equipos trabajan desde sus casas, y chateo a diario con los presidentes de otros clubes para ver qué tipo de medidas se van a tomar. Esto impactará de lleno en la economía de los clubes».


Jorge Célico, el experimentado DT de la selección Sub 20 ecuatoriana
Jorge Célico, el experimentado DT de la selección Sub 20 ecuatoriana Fuente: AFP

Marcos Mondaini, campeón con Boca de la Libertadores 2007, lleva 9 años consecutivos jugando en Ecuador (hoy en Guayaquil City). «Con mi familia estamos bien, pero conozco a varias personas con familiares fallecidos. Las imágenes que llegan son muy tristes y me provocan angustia. Rezo porque esta pandemia se lleve la menor cantidad de vidas posibles», dice.

En Ecuador el primer caso importado se anunció el 29 de febrero. El 15 de marzo se decretó en todo el país la emergencia sanitaria y la cuarentena rige desde el 17 de ese mes. Actualmente, a diario, hay toque de queda desde las 14 hasta las 5 de la mañana del día siguiente. «Yo vivo con mi esposa y mis dos hijas. Estamos bien y cumpliendo la cuarentena al pie de la letra. A su vez, estamos preocupados por la situación que se está viviendo en Guayaquil» cuenta Aníbal Leguizamón, ex defensor de Arsenal, hoy en Emelec. «Eddy Tigua, el utilero de nuestro club, está con síntomas. Pero debió quedarse en su casa con un tubo de oxigeno porque no pudo atenderse en ningún lado, debido a que todos los hospitales están colapsados. Por suerte se recupera», agrega.

A raíz del colapso, los guayaquileños comenzaron a publicar videos de cuerpos abandonados en las calles y mensajes de auxilio de familiares para enterrar a sus muertos. Imágenes de un guión de película. Por momentos, luce como una morgue al aire libre sitiada por el pánico al contagio. En la ciudad, buena parte de las funerarias dejaron de trabajar por miedo a contraer el Covid-19. Una situación espeluznante. «Genera mucha impresión, temor, es increíble todo lo que está sucediendo», dice Leguizamón. «Esto es muy difícil. La situación sanitaria se desbordó. Y no sólo Ecuador no estaba preparado para esto, nadie en el mundo lo estaba», enfatiza Alfaro Moreno.


Marcos Mondaini, con pasado en Boca y una larga trayectoria en Ecuador
Marcos Mondaini, con pasado en Boca y una larga trayectoria en Ecuador Crédito: Twitter

Desde Ecuador explican que no hubo una buena política de prevención hacia la personas que llegaban al país. Eso se le suma a la desinversión en salud de los últimos gobiernos y la falta de obediencia de la ciudadanía a las medidas de cuarentena tomadas en plena expansión de la pandemia. «Es muy fuerte e impactante. Son imágenes que veíamos en películas o series, y jamás me imaginé que podía suceder. Es muy triste, porque ahora lo ves en la vida real», aporta Michael Hoyos, ex jugador del Sub 20 argentino, actualmente en Guayaquil City.

A unos 420 kilómetros de Guayaquil, el epicentro del drama, se encuentra Quito, capital del país y con una altitud de 2800 metros sobre el nivel del mar. Allí, en las afueras, tiene su casa Edgardo Bauza, el ex entrenador de la selección, ídolo de Rosario Central y en el corazón de los hinchas de San Lorenzo, por haber alcanzado la Copa Libertadores de 2014. Vive con Maritza, su mujer y Nicolás, su hijo de 6 años, ambos, de nacionalidad ecuatoriana. Debió postergar algunos estudios y chequeos médicos, mientras permanece en aislamiento, como casi toda la población. El Patón, una figura pública querible en Ecuador por haber alcanzado con la Liga Deportiva de Quito la Libertadores de 2008 -la única en la historia de ese país-, entre otros logros, cumple en un cómodo y amplio hogar el control de la cuarentena, más allá de que sigue de cerca la gravedad del avance de la pandemia en ese país que ya se convirtió en parte indispensable de su vida.

El 26 de enero pasado cumplió 62 años. Durante el verano, estuvo en Rosario junto con su familia argentina, sobre todo, con la compañía de Maximiliano, su hijo mayor y con quien compartió el cuerpo técnico en las últimas experiencias. Además, estuvo de paso por Punta del Este, antes de regresar a Ecuador. Al margen de la dirección técnica y emocionado luego de un homenaje que le realizó Liga en diciembre pasado, su último paso por nuestro fútbol fue exitoso: fue campeón de la Copa Argentina con Rosario Central, un título que se demoró 23 años. Por ahora, no piensa volver a nuestro país, más allá del cierre de las fronteras.

En Quito, también, reside otra voz autorizada: Jorge Célico, el técnico argentino que a los 58 años exhibe un extenso recorrido en el fútbol ecuatoriano. Formador por naturaleza, hoy es el DT de las selecciones juveniles. «Como en buena parte de Latinoamérica, en Guayaquil muchas personas viven en condiciones muy humildes y es complicado. Hay temas sociales y culturales, porque el serrano es distinto al costeño. No es ni mejor ni peor, pero tal vez en Quito se acatan más las reglas. Acá, en la altura, está más tranquilo. Y como toda capital tiene mayores recursos económicos», explica.

Célico es otro de los protagonistas que tiene gente allegada que sufre de cerca el coronavirus. «La Federación tiene instalaciones en Guayaquil que lógicamente están cerradas, pero varios amigos tienen necesidades y problemas», relata. Y se estremece ante la realidad. «Es durísimo ver como la gente saca a la puerta a un familiar fallecido porque nadie puede ir a buscarlo. Aparece el miedo al contagio. Hay incineraciones y a la vez cupos para eso. Las funerarias no dan abasto. Lo imagino como un trauma impresionante. Honestamente, nunca me imaginé que iba a vivir esto».

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