Argentina

Con invitados de blanco y en una carpa beduina, Pinamar recibió el 2020 al estilo de José Ignacio


El brindis para recibir el año Fuente: LA NACION – Crédito: Santiago Hafford

PINAMAR.- La aventura hacia la frontera norte de Pinamar comenzó cerca de las 21. La gente vestida de blanco se bajaba de sus autos y se subía a los jeeps que iban y venían sin descanso para trasladar a las 200 personas que formaron parte de la cena, y las otras 200 que fueron después de comer.

Al llegar, dos hogueras pequeñas señalaban la entrada a Nómade, en el parador Renata Beach, una estructura de madera y vidrio que nace de la arena y se fusiona con la playa y los médanos. Al ser un lugar alejado de las luces de la ciudad el mar estaba a oscuras, pero imponía su presencia con el ruido de la rompiente y las olas que llegaban intermitentes hacia lo orilla.

Las mesas estaban distribuidas entre un salón cerrado y una carpa beduina que le daba un toque arábico. Subiendo unos escalones estaba la barra, una pieza de madera circular hecha de manera artesanal y atravesada por un pino en el centro, uno de los árboles que, desde hace años, son característicos de la zona. Esa barra es uno de los puntos que, a Juan Carlos Mingote, uno de los socios del lugar, y a Silvia Lorenzo, quien se encargó de la propuesta estética, más orgullosos los pone.


Luego de la cena, los invitados se acercaron a un fogón en la playa
Luego de la cena, los invitados se acercaron a un fogón en la playa Fuente: LA NACION – Crédito: Santiago Hafford

El menú empezó con un plato frío de salmón ahumado y mariscos, seguidos de un ojo de bife con una salsa de vino tinto. Aunque también había otras opciones. Pero tal vez lo más llamativo fue la coctelería. Tragos de autor, algunos más clásicos y muchos hechos con frutas de estación. Sebastián García, otro de los socios, fue quien diseñó la carta.

La barra

«El diseño de la barra es lo que más me gusta, está inspirada en la película
Cocktail, de los 80, en la que había una barra circular. También lo que hicimos fue tratar de recrear la coctelería de Buenos Aires, pero en la playa. Investigamos y nos dimos cuenta que la coctelería en los otros paradores era muy sencilla. Entonces diseñamos tragos más sofisticados, con frutas y que combinen bien con los platos que ofrecemos en el restaurante. Hasta la cristalería esta cuidadosamente seleccionada», dijo García.

«Los tragos son exquisitos, es verdad que no existía una propuesta así en Pinamar, Me parece que la ciudad en general está levantando mucho en los últimos años y hay cada vez más oferta gastronómica, pero esto es realmente novedoso. Yo vine con toda mi familia, somos cinco. Los chicos, que tienen cuatro, siete y nueve años, al igual que nosotros, la están pasando muy bien. No tiene nada que envidiarle a Uruguay», argumentó Manuel Cejas, de 48 años, que estaba totalmente de blanco y con un saco color beige en los hombros.


Hubo música para cerrar la noche
Hubo música para cerrar la noche Fuente: LA NACION – Crédito: Santiago Hafford

Lo que más pidió la gente en la barra fue el tropical martini, un trago que lleva vodka, ananá y maracuyá. Otro nombre que se repetía una y otra vez era el del negroni sbagliatto, que en vez de llevar campari tiene champagne. Y, por último, el alevatto, de sandía, azúcar y, lo más importante, el vodka.

Buena energía

Algo reamente llamativo fue la energía del personal, estaban todos compenetrados para que se lograra la misión. Jesús Gómez, de 28 años, era uno de los que servía las mesas y también dirigía el personal: «Este es un compromiso que asumimos todos. Por eso le ponemos todo lo que podemos, si le va bien al lugar, nos va a ir bien a nosotros y, además, vamos a haber sumado un muy lindo espacio a Pinamar». Nómade se inauguró hace pocos días.

Cuando faltaban minutos para la medianoche, se empezaron a llenar las más de 200 copas de champagne para el brindis. Los mozos hacían equilibro con las bandejas para llegar a tiempo y que nadie empezara el 2020 con las manos vacías.

«10, nueve, ocho, siete», contaba la gente en cuenta regresiva. Hasta que llegó el grito de «feliz año nuevo». Besos y abrazos por doquier. También estaban esos que se alejaban del tumulto para llamar a algún familiar o amigo que no estaba con ellos en ese momento. «El lugar es soñado, fue muy lindo recibir el año de esta manera, estuvo todo espectacular», dijo Darío Cristaldo, de 42 años. «Sebastián García es nuestro amigo, él nos invitó y la estamos pasando genial, pensaron en cada detalle», expresó Yanina Taboas, de 33 años.

Luego de brindar todos fueron a la playa, donde hubo un momento emotivo que invitó a reflexionar en el año que pasó y a pensar en cambios positivos para los próximos 365 días.

Sobre la Arena prendieron un gran fogón con enormes leños. Todos recibieron un pergamino enrollado y sujetado con una cinta blanca y ahí escribieron sus deseos, luego, los tiraron al fuego. De ese modo el papel se quemaba y esos anhelos escritos de puño y letra se transformaban en el humo que se elevaba hasta el cielo estrellado.

A pesar de la prohibición, a lo lejos, en la ciudad, se vieron muchos fuegos artificiales.

La noche terminó con una batucada y música en vivo. De este modo, Pinamar despidió el año con una importa parecida a la de José Ignacio, el sofisticado balneario uruguayo, y encara el 2020 con nuevas propuestas para los turistas.

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